Guayana
Esequiba: a pesar
del alevoso arrebato que nos perpetraron, dialoguemos.
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
Asesor de la Fundación Venezuela Esequiba
Miembro del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela
Coordinador de la Comisión Proponente de la UNAFRONT
Desde que la excolonia británica accionó la demanda contra
Venezuela, por ante la Corte Internacional de Justicia, han dejado sentado en
su escrito, como pretensión procesal, que la Sala confirme “la validez legal
y efecto vinculante” del írrito y nulo Laudo Arbitral de París, del 03 de
octubre de 1899.
No han tenido remilgo los coagentes guyaneses para pedir en
el señalado proceso judicial que tan Alto Tribunal declare en la esperada
sentencia, en noviembre, que la decisión del laudo constituyó una “liquidación
completa, perfecta y definitiva” en todas las cuestiones relacionadas con
la determinación de la línea fronteriza entre la extensión territorial que nos
desgajaron.
En concreto, además – por si fuera poco- piden ante tan digno
Cuerpo jurisdiccional que se deje sentado lo anteriormente descrito,
como Cosa Juzgada (res judicata)
Han dicho, sin escrúpulos, que la cuestionada "sentencia
arbitral”, ha sido ejecutoriada por nuestro Estado, y que también, tal hecho
conlleva implícito los elementos impeditivos de impugnaciones.
Desde que se conoció la vil tropelía perpetrada contra
Venezuela no escatimamos circunstancias ni tiempos para adjetivar, de manera
enfática, que la citada tratativa política-diplomática fue un arreglo tramposo,
urdido entre ingleses, estadounidenses y el ruso De Martens; por lo tanto,
dicha maniobra nace viciada de forma y
fondo y sin eficacia jurídica.
Por tal carácter nunca
ha sido admitida como Res Judicata. No es oponible a nada en ningún
momento.
Siempre la hemos
considerada de nula de nulidad absoluta.
La Corte Internacional de Justicia ha ponderado
razonablemente prioritario y necesario, que ese Tribunal debe estar informado
de todos los motivos de hecho y de derecho, en el que las partes se basaron sus
alegatos en lo que atañe a su competencia y jurisdicción en este específico
caso.
Así entonces, consecuencialmente, la Corte fijo, en varias
ocasiones, las audiencias respectivas, para cumplir los trayectos procesales
del juicio.
Las Partes conflictuadas presentaron sus correspondientes escritos.
Efectivamente así se hizo, por ambos lados.
Inclusive, Guyana introdujo una moción addendum sin
basamento alguno; cuyo contenido apuntaba a que Venezuela pudiera ser sentenciada
en ausencia, en caso de invocar la no comparecencia.
Ese ardid lo desmontamos, con suficiente inteligencia.
Por nuestra parte, los delegados de la Cancillería
venezolana, en todas ocasiones que han comparecido por ante la Corte han
insistido avenirse al contenido exacto (nomen juris) del Acuerdo de
Ginebra de 1966.
Lo ratificamos de muchas maneras; por cuanto, es el único
documento válido, con pleno vigor jurídico, para alcanzar una solución
satisfactoria para ambas naciones
Nosotros manejamos el criterio de que la controversia, ya
centenaria, por la Guayana Esequiba, puede arreglarse (aún en medio del
presente trance judicial) mediante la negociación directa, que es en sentido
estricto un recurso legítimo y admitido, para esta contención, conforme al
artículo (33) de la Carta de las Naciones Unidas.
Nos llama la atención que siendo, como lo volvemos a
mencionar, un asunto de Estado en algunas ocasiones percibimos cierta opacidad
y displicencia por parte de quienes manejan la Política Exterior en nuestro
país.
Entendemos que no todo deba debatirse a luz pública; sin
embargo, admitida la “Diplomacia Abierta”, según las bases teóricas de Woodrow
Wilson, hay elementos fundamentales que la la población debe conocer con
anticipación, para que aflore un despertar de conciencias y solidaridades.
Hemos insistido en advertir que no es poca cosa la Pretensión
Procesal de Guyana; y detrás de ellos, incontables empresas transnacionales en
una lúdica de intereses de múltiples aristas.
Guyana se la está jugando completa, según el discurso del
presidente Irfaan Ali en la ONU, hace una semana, conjuntamente con su gabinete
ejecutivo y el designado equipo de asesores.
Nuestra observación tratamos, con plena claridad, de
contenerla en los siguientes términos: hipotéticamente, si se produce u ocurre
una determinación sentencial de la Corte Internacional de Justicia que
ratifique el daño que se nos ha causado, se provoca otra irreparable lesión
histórica.
Por lo que, Venezuela reitera su invitación al diálogo directo con la
República Cooperativa de Guyana, como único camino para sentar bases sólidas y
estables para la buena vecindad, cooperación, desarrollo económico compartido y
la promoción de la inversión en la región.
El "arreglo jurídico" por la Guayana Esequiba, cuya
contención se dirime en la Corte, está aún dentro del control de las
autoridades del Ejecutivo Nacional. Habla por sí misma, en espera de muchas más
actividades de concienciaciòn, a lo interno de Venezuela; asimismo, más puentes
tendidos hacia la contraparte para alcanzar un diálogo directo y productivo.
Las generaciones presentes y futuras no tolerarán torpezas o
desidias en este caso de reafirmación nacionalista, de tanta trascendencia.
Nuestra reivindicación por la Guayana Esequiba está manifestándose
– todavía- a tiempo para que se evite alguna salida deleznable.