domingo, 29 de marzo de 2020




¿Hay cuarentenas provechosas?

Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
abrahamgom@gmail.com

Las cuarentenas muchas veces resultan provechosas; aunque usted tiene todo el derecho de dudarlo. Bastantes personas nos dicen que estar “encerrados” no resulta para agradable.

Los aislamientos que estamos obligados a guardar, en nuestras casas, no es algo que la humanidad no haya vivido antes. Cuarentenas se han padecido, casi que casualmente, a principios de cada siglo. Todavía no hay una explicación concreta que dé cuenta sobre las coincidencias de fechas.

Pero, a lo que deseamos apuntar es que, el uso idóneo de las horas depende de cada quien. Si obtiene el mejor producto, por el tiempo que va a estar en su residencia, respetando las instrucciones de las autoridades sanitarias.

Si usted nunca ha sido apasionado o preocupado para sacarle u obtener utilidad del denominado "ocio productivo"; tal vez estos días le generen un cierto impacto psíquico de: hastío, tedio pánico e incluso sienten que esta calamidad, irremediablemente, acabará con su vida. Por eso la considera única en la historia y maldicen su circunstancia.

Sin embargo, como ha quedado dicho “las crisis son también oportunidades", quizá las mejores; porque las mentes prodigiosas alcanzan sorprendentes creaciones en medio de turbulencias, en el centro de las adversidades.

Permítame un solo ejemplo, apenas: William Shakespeare, durante la serie de plagas o pestes que asolaron Londres a finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, prendió su intelectualidad. Se sabe que   todo espacio público, entonces, quedó clausurado en casi toda Europa, como ocurre ahora con la pandemia del coronavirus.

La peste bubónica fue sumamente letal y acabó con la tercera parte de la población británica; además, de que tuvo similares efectos devastadores en todos los continentes.

En varias cuarentenas, Shakespeare completó dos obras dramáticas maestras que, quinientos años después, siguen montándose en escenarios en todo el mundo: El rey Lear y Macbeth, icónicas en la historia de la literatura universal.

Si a las mencionadas “calamidades” les adjuntamos calificativos, diremos que: 1606 fue el annus mirabilis (año maravilloso o milagroso), para Shakespeare. Le supo sacar provecho a las cuarentenas.

Nuestra cordial invitación es para que active usted su creatividad e imaginación; para que una vez que la presente crisis haya sido un amargo recuerdo, valoremos todo cuanto su inteligencia pudo desarrollar; que de seguro estaba contenido en sus engramas cerebrales, esperando la ocasión.

lunes, 23 de marzo de 2020





               Bala no mata virus
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

Las sociedades civiles y su disposición permanente a exaltar los valores de la civilidad; digamos: las vinculaciones respetuosas entre los ciudadanos, han sido las que más alcanzan estadios de desarrollo a lo largo de la humanidad.
Se ha admitido, con legítima razón, que nace la civilidad, como elemento natural, en el preciso instante   cuando se teje un trato armonioso entre las personas, cuya interacción es de convivencia, sensibilidades compartidas y consideraciones mutuas.
Insistimos en señalar que las sociedades civiles y civilistas inducen, sistemáticamente, los apropiados comportamientos de los ciudadanos, para que se sancionen, promulguen e internalicen   las leyes y demás obligaciones; con lo cual cooperan al cabal, idóneo y eficiente funcionamiento de la propia sociedad, en tanto cuerpo social, de primerísima importancia.
Las sociedades avanzan o retrogradan según como piensen los ciudadanos que la componen.
Hoy, cuando en el mundo entero se reconocen y  constitucionalizan los Derechos Humanos, como prerrogativas y principios de aceptación universal de las personas; y que además garantizan jurídicamente su dignidad en la  dimensión individual, social, material y espiritual frente al Estado; a quién se le antojaría desempolvar  las ideas de Hobbes, por allá, por  del siglo XVII; quien sostenía que la soberanía de los seres humanos, por   no alcanzar nunca la suficiente madurez, estaban obligados a delegarla indefinidamente en un ente jurídico-político llamado Estado;  para que  el Estado tutelara (controlara) los comportamientos sociales, y “evitara” que “el hombre sea el lobo del hombre”.
 Nada más y nada menos que, por esa vía, conculcar los libres desenvolvimientos de los ciudadanos. Meter a la sociedad civil, civilista en los rediles de   entes militaristas.
La significación de la militarización se reduce, simplemente a control absoluto de todo. Un régimen militarista siempre ha demostrado su violencia política, ejercida en nombre del Estado contra la población civil, a través de las fuerzas encargadas de salvaguardar la seguridad y el orden.
Suficientemente, se ha patentizado la ineficacia de las Políticas Públicas, asentadas en odiosos militarismos, que intentan programas de seguridad estatal; cuyos nefastos resultados, por el uso de la fuerza, solo desencadenan en más violencia.
Los militarismos también llevan aparejados focos de corruptelas para los innecesarios armamentismos; cuyo artificio estriba en una supuesta defensa de los asuntos del Estado, frente a un enemigo ficcionado, inexistente.
Por la vía anteriormente descrita, un régimen militarista desvía cuantiosos recursos del erario nacional para apertrechar sus componentes. Recursos que muy bien pudieran destinarse a programas de Ciencia y Tecnología; a reforzar los planes de las instituciones de investigaciones de microbiología, de indagaciones moleculares, farmacológicas; para conferirle sostenibilidad financiera a  las Universidades, a sus laboratorios donde se generan conocimientos y soluciones a los problemas vitales de la sociedad.
Jamás una sociedad cuya esencia se construya con civilidad debe aceptar la irrupción de sesgos militaristas que corroen y perturban.

domingo, 22 de marzo de 2020




¿Hay cuarentenas provechosas?
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
abrahamgom@gmail.com

Las cuarentenas muchas veces resultan provechosas; aunque usted tiene todo el derecho de dudarlo.
Los aislamientos que estamos obligados a guardar, en nuestras casas, no es algo que la humanidad no haya vivido antes.
Depende de cada quien, si obtiene el mejor resultado, por el tiempo que va a estar en su residencia, respetando las instrucciones de las autoridades sanitarias.
Si usted nunca ha sido apasionado a sacarle u obtener utilidad del denominado "ocio productivo", tal vez estos días le generen un cierto impacto psíquico de: hastío, tedio pánico e incluso sienten que esta calamidad, irremediablemente, acabará con su vida. Por eso la considera única en la historia y maldicen su circunstancia.
Sin embargo, como ha quedado dicho “las crisis son también oportunidades"; quizá las mejores. Porque las mentes prodigiosas alcanzan sorprendentes creaciones en medio de turbulencias, en el centro de las adversidades.
Permítame un solo ejemplo, apenas: William Shakespeare, durante la serie de plagas o pestes que asolaron Londres a finales del siglo XVI y principios del siglo XVII; se sabe que   todo espacio público, entonces, quedó clausurado, como ocurre ahora con la pandemia del coronavirus.
La peste bubónica fue sumamente letal y acabó con la tercera parte de la población londinense; además, de que tuvo similares efectos en la Europa continental.
En tales cuarentenas, Shakespeare completó dos obras maestras que, quinientos años después, siguen montándose en escenas en todo el mundo: El rey Lear y Macbeth, narrativas icónicas en la historia de la literatura universal.
1606 fue el annus mirabilis (año maravilloso o milagroso), para Shakespeare. Le sacó provecho a las cuarentenas


¿Hay cuarentenas provechosas?

Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua.
abrahamgom@gmail.com

Las cuarentenas muchas veces resultan provechosas; aunque usted tiene todo el derecho de dudarlo.
Los aislamientos que estamos obligados a guardar, en nuestras casas, no es algo que la humanidad no haya vivido antes.
Depende de cada quien, si obtiene el mejor resultado, por el tiempo que va a estar en su residencia, respetando las instrucciones de las autoridades sanitarias.
Si usted nunca ha sido apasionado a sacarle u obtener utilidad del denominado "ocio productivo", tal vez estos días le generen un cierto impacto psíquico de: hastío, tedio pánico e incluso sienten que esta calamidad, irremediablemente, acabará con su vida. Por eso la considera única en la historia y maldicen su circunstancia.
Sin embargo, como ha quedado dicho "las crisis son también oportunidades"; quizá las mejores. Porque las mentes prodigiosas alcanzan sorprendentes creaciones en medio de turbulencias, en el centro de las adversidades.
Permítame un solo ejemplo, apenas: William Shakespeare, durante la serie de plagas o pestes que asolaron Londres a finales del siglo XVI y principios del siglo XVII; se sabe que todo espacio público, entonces, quedó clausurado, como ocurre ahora con la pandemia del coronavirus.
La peste bubónica fue sumamente letal y acabó con la tercera parte de la población londinense; además, de que tuvo similares efectos en la Europa continental.
En tales cuarentenas, Shakespeare completó dos obras maestras que, quinientos años después, siguen montándose en escenas en todo el mundo: El rey Lear y Macbeth, narrativas icónicas en la historia de la literatura universal.
1606 fue el annus mirabilis ( año maravilloso o milagroso), para Shakespeare. Le sacó provecho a las cuarentena

domingo, 15 de marzo de 2020





Guayana Esequiba: Pretensión Procesal agravada en la CIJ
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua.

El próximo lunes 23 de marzo, en sala plena de la Corte Internacional de Justicia, el ciudadano presidente de ese Alto Tribunal, Abdulqawi Ahmed Yusuf, dará la palabra a los representantes de la excolonia británica, con la finalidad de que ratifiquen los elementos implícitos en el   recurso de interposición de acciones (demanda) en contra de la República Bolivariana de Venezuela.

En su totalidad, el contenido del citado escrito lo conocemos. Nos dimos a la tarea de leerlo con precisión milimétrica; ha sido analizado en su intención y alcance en todas las conferencias que dictamos en las universidades, lo cual hizo posible estudiarlo académicamente.

Con carácter de breve orientación, podemos resumirlo de la manera siguiente: el excanciller guyanés Shridath Ramphal y su equipo pedirán a la CIJ que confirme la validez legal y efecto vinculante del Laudo Arbitral de París, del 3 de octubre de 1899: Precisamente, tal documento siempre ha sido considerado por Venezuela como írrito y nulo:  dos  calificaciones que le hemos  adosado desde sus orígenes, con razonamientos y fuentes  probatorias del arrebato que nos hicieron.

El próximo lunes, estaremos pendientes cuando Guyana vuelva a pedir en su Pretensión Procesal que la CIJ ratifique que el citado Laudo constituyó una “liquidación completa, perfecta y definitiva” de todas las cuestiones relacionadas con la determinación fronteriza.

En otras palabras, aspiran que el Alto Tribunal de La Haya sentencie como Cosa Juzgada, con base en los hechos que narra en su escrito el gobierno guyanés: sesgado, interesado y a su torcida conveniencia.

Los gobiernos guyaneses, desde Burnham hasta el actual de Granger,( por cierto, envuelto en un  tramposo proceso electoral, que se encuentra en revisión de actas por parte de la CARICOM) en la obsesiva búsqueda de soberanía y dominio sobre los 159.500 km2 ( una séptima parte de la extensión geográfica venezolana, que vilmente nos despojaron) están pidiendo en esta ocasión por ante la CIJ que nuestra Fuerza Armada se retire inmediatamente de la mitad oriental de la isla de Anacoco; así también que Venezuela se abstenga de amenazar o usar la fuerza contra cualquier persona o empresa autorizada por Guyana para participar en actividades económicas o comerciales en la Zona en Reclamación.

Quieren seguir esquilmando, sibilinamente, nuestros recursos en esa zona y en su proyección marítima.
Al anterior petitorio se le incrementará una agravante condición, cuando Guyana solicite que la CIJ sentencia a Venezuela en ausencia, conforme al artículo (53) de los Estatutos de esta Corte; por cuanto nuestro país ha invocado el Principio de la No Comparecencia, el cual siempre se ha admitido como perfectamente válido y legítimo, de acuerdo al Derecho Internacional Público. Venezuela no reconoce la jurisdicción de la CIJ.

Insistimos en recordar que la CIJ debe primero revisar si tiene competencia para sentenciar el fondo de este asunto litigioso, en concordancia con los artículos 36 y 37 de los citados Estatutos.
No estamos obligados a dirimir nuestra contención por la Guayana Esequiba por ante la Corte Internacional de Justicia. Ese es el escenario que escogió la contraparte; porque exactamente ha sido esa la estrategia jurídica que está jugando Guyana.

Los asesores de la excolonia británica les   han recomendado que mantengan la controversia en ese esquema, para intentar una sentencia rápida y sin más dilaciones que tal vez les favorezca. Sin considerar, en lo más mínimo, lo consagrado en el Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966, que persigue la búsqueda de una solución pacífica, “práctica y satisfactoria” para ambas partes.

domingo, 8 de marzo de 2020


Mujer: humanización y valores.

Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua.
abrahamgom@gmail.com


A pesar de que la prehistoria no ha dejado escritura que explique los orígenes y actividades realizadas por las mujeres en las primeras comunidades humanas; hallazgos antropológicos, arqueológicos y etnológicos evidencian que los procesos de socialización estaban a cargo de las mujeres.
Eran grupos humanos estructurados a partir de una concepción familiar matricentrada y matriarcal. La mujer influía y decidía todo: regía la estructura social y ejercía el poder político, económico y religioso. 
¿Qué acaeció, entonces?... Prestemos atención al siguiente breve relato.
Cuando las sociedades se hicieron sedentarias y dependientes de sus cultivos, el varón se vio obligado a implicarse en la producción alimentaria; y comenzó así el proceso de transformación que desposeyó a la mujer de su ancestral poder y lo depositó en manos de los hombres
También es interesante reconocer que en bastantes partes del mundo se ha venido adelantando una especie de “excavación en la historia”, un asunto casi de “arqueología social “, con el fin de encontrar las obras de las  mujeres; de extraer sus palabras y sus obras. Para que ellas digan, en la contemporaneidad, lo que intentaron decir y no pudieron. Para que sus voces sean escuchadas.
Debemos  imponernos como tarea inacabable hacer presentables sus obras, para rescatarlas de las olvidadas fosas del tiempo. Es un trabajo apasionante, ejercido desde todos los ámbitos posibles. Es una auténtica y palpitante genealogía solidaria, impregnada de razón y emoción.
Sabemos muy poco de esas mujeres que nos precedieron; ni siquiera nos suenan sus nombres; y sin embargo, queremos conocerlas para reconocerlas. Estamos empeñados en recuperarlas, entablar hermosas dialógicas con ellas.
Necesitamos aprender de ellas el trozo histórico que construyeron para nosotros.
Hay suficientes resabios todavía de una cultura androcentrista que impone a la mujer los modos de ser, hacer y pensar; que terminan limitándola a una constreñida trama, sin mayores posibilidades; de la que no obstante se ha ido desanudando.
No hacemos inclusión de lo femenino en la sociedad, ni reivindicamos a la mujer con sólo decir: muchachas y muchachos, ellas y ellos, todas y todos, portavoz y portavoza, periodista y periodisto entre otras muchas babosadas.
Al pretender enarbolar falsas querencias hacia las mujeres se termina por ofenderlas, ridiculizarlas o exponerlas al escarnio público.
Contribuyamos, junto a ellas, a la absoluta erradicación de la tal falacia histórica e ideológica que pretende dar cuenta de la supuesta inferioridad de la mujer. Desmitifiquemos los tejidos discursivos que persiguen instalar en la mujer una especie de natural sometimiento.
La mujer hizo suyo los principales factores conducentes a movilidad social, de superación meritoria, de desenvolvimientos y actuaciones basados en talentos y probidad.

martes, 3 de marzo de 2020



Guayana Esequiba: ayer entre Imperios; hoy ante la CIJ.

Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia venezolana de la Lengua.
abrahamgom@gmail.com

Constituye una obligación moral y patriótica: la  Política Exterior de nuestro país, debe estructurarse, permanentemente, con base a  los resultados del glorioso pasado histórico, que nos confieren bastante sustentación como Nación-Estado. A lo anterior, agreguemos además las circunstancias del presente que vivimos en el cual nos asentamos y perfilamos para seguir/salir adelante; y  debe complementarse la Política Exterior con los hechos contingenciales que  pudieran acaecer, previsiblemente, en el futuro.

Venezuela, no obstante antigua colonia española, siempre ha mantenido el blasón  anticolonialista. Por eso, firma el Acuerdo de Ginebra el 17 de febrero de 1966; en cuyo texto deja sentado, de manera explícita, que jamás se opondrá a que la excolonia británica alcance su independencia. Sin embargo, hace la salvedad, en el mencionado documento, de que el Laudo Arbitral de París del 03 de octubre 1899 fue una vil maniobra , la cual  devino en una sentencia tramposa, que jamás hemos legitimado  porque la consideramos   nula e írrita.

Venezuela   ha enfrentado cualquier   manifestación anacrónica de explotación inhumana e irracional. Quizás ello configuró el aval para hacerse solidaria con la naciente República Cooperativa de Guyana, el 26 de mayo de 1966, cuando  el Reino Unido determinó la  emancipación de este pedazo de tierra que denominaban Guayana Británica, desde que "negociaron" con los Países Bajos, las posesiones de Berbice y Demerara en 1814.
Una cosa es nuestra irreductible doctrina y lucha por la descolonización de los pueblos oprimidos por los imperios, y otra la pasividad y la dejadez ante la ignominia,  o permitir que   nos despedacen  nuestra extensión territorial. 
Recordemos que, hubo necesidad de aligerar, con las autoridades del Imperio Español el reconocimiento de la Independencia de Venezuela. 
Formalidad que se dio el 30 de marzo de 1845; por las insistentes sospechas de que los ingleses estaban persuadiendo a España para que no procediera, en consecuencia a nuestro favor; y  les confiriera a ellos el Título Traslaticio de la  zona en cuestión, 159.500 km2,  la Guayana Esequiba.
Con esta cesión, que nos hizo España,  del Justo Título, la absoluta posesión jurídica de Venezuela sobre la conocida Guayana Esequiba  quedó consolidada frente a la voracidad de Inglaterra.

Venezuela se hace, entonces,  munida de Títulos Jurídicos que la respaldan en cualquier ámbito internacional..

El Imperio Español, a pesar del Decreto de Guerra a Muerte, no puso reparos ni hubo resentimientos para ratificar el contenido de la Cédula Real de Carlos III, del 08 de septiembre de 1777, cuando crea la Capitanía General de Venezuela, incluyendo el costado este hasta el río Esequibo.

Algunos metaforizan, con la siguiente  expresión: "así procede una madre noble con la hija, cuando alcanza su mayoría de edad".

No satisfecho con lo anterior, el Imperio Inglés propuso al gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, el 23 de marzo de 1869, repartirse, exactamente por la mitad, todo el territorio de Venezuela; para que EE.UU reubicara en el occidente, a  la población negra, procedente de África, que habían participado en la Guerra de Secesión. Según los ingleses, por que "ese país llamado Venezuela, que actualmente, se debate en medio de la mayor anarquía y cuyas ´minor authorities´,no pueden ni siquiera considerarse como sujetos de Derecho Internacional".

A la propuesta anterior, EE.UU responde: " este gobierno manifiesta formalmente al gobierno de su majestad británica, que no sólo no coopera en la operación que se le propone en referencia al territorio de la República de Venezuela, sino que se opondrá a ella con todos los  medios de que dispone".

Analicemos ahora, el escenario actual.
En la controversia con Guyana, por la Guayana Esequiba nos hemos encontrado con las situaciones más inimaginables: casos impensables , posiciones contradictorias al momento de asumir la absoluta defensa de los intereses del Estado venezolano, silencios cómplices, declaraciones destempladas o extemporáneas, elogiosas frases al contrincante en escenarios internacionales, permisividades –por acción u omisión—para la explotación de recursos en la zona.
Las decisiones que de entrada lucen inverosímiles o extravagantes cobran fuerza y vigencia. Un enjambre de cosas que nos hemos visto obligados a estudiar y analizarlas, académicamente.
En lo inmediato tenemos que, el 23 de este mes Venezuela enfrenta un dilema histórico. 
La Corte Internacional de Justicia ha llamado a  las Partes en la controversia a las Audiencias Orales, por la Interposición de Recurso (demanda) que incoó Guyana contra nuestro país. Aunque la CIJ no tiene jurisdicción al respecto, conforme a sus propios Estatutos ( artículos 36 y 37).
Nuestra posición, recogida consensualmente con  la mayoría de  los representantes de las ONG.s y personalidades  que hemos librado una hermosa jornada  de concienciación en el País, y en mi recorrido por las universidades, es que no debemos legitimar  la competencia de la CIJ para este asunto litigioso.
Reafirmamos, lo que hemos declarado siempre,  que nuestra tarea implica y comporta  insistir en una negociación  amistosa y directa con la Contraparte, hasta alcanzar una solución pacífica,  práctica y satisfactoria, conforme lo contempla el Acuerdo de Ginebra y el artículo 33 de la Carta de la ONU.




Guayana Esequiba: ayer entre Imperios; hoy ante la CIJ.

Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia venezolana de la Lengua.
abrahamgom@gmail.com

Constituye una obligación moral y patriótica: la  Política Exterior de nuestro país, debe estructurarse, permanentemente, con base a  los resultados del glorioso pasado histórico, que nos confieren bastante sustentación como Nación-Estado. A lo anterior, agreguemos además las circunstancias del presente que vivimos en el cual nos asentamos y perfilamos para seguir/salir adelante; y  debe complementarse la Política Exterior con los hechos contingenciales que  pudieran acaecer, previsiblemente, en el futuro.

Venezuela, no obstante antigua colonia española, siempre ha mantenido el blasón  anticolonialista. Por eso, firma el Acuerdo de Ginebra el 17 de febrero de 1966; en cuyo texto deja sentado, de manera explícita, que jamás se opondrá a que la excolonia británica alcance su independencia. Sin embargo, hace la salvedad, en el mencionado documento, de que el Laudo Arbitral de París del 03 de octubre 1899 fue una vil maniobra , la cual  devino en una sentencia tramposa, que jamás hemos legitimado  porque la consideramos   nula e írrita.

Venezuela   ha enfrentado cualquier   manifestación anacrónica de explotación inhumana e irracional. Quizás ello configuró el aval para hacerse solidaria con la naciente República Cooperativa de Guyana, el 26 de mayo de 1966, cuando  el Reino Unido determinó la  emancipación de este pedazo de tierra que denominaban Guayana Británica, desde que "negociaron" con los Países Bajos, las posesiones de Berbice y Demerara en 1814.
Una cosa es nuestra irreductible doctrina y lucha por la descolonización de los pueblos oprimidos por los imperios, y otra la pasividad y la dejadez ante la ignominia,  o permitir que   nos despedacen  nuestra extensión territorial. 
Recordemos que, hubo necesidad de aligerar, con las autoridades del Imperio Español el reconocimiento de la Independencia de Venezuela. 
Formalidad que se dio el 30 de marzo de 1845; por las insistentes sospechas de que los ingleses estaban persuadiendo a España para que no procediera, en consecuencia a nuestro favor; y  les confiriera a ellos el Título Traslaticio de la  zona en cuestión, 159.500 km2,  la Guayana Esequiba.
Con esta cesión, que nos hizo España,  del Justo Título, la absoluta posesión jurídica de Venezuela sobre la conocida Guayana Esequiba  quedó consolidada frente a la voracidad de Inglaterra.

Venezuela se hace, entonces,  munida de Títulos Jurídicos que la respaldan en cualquier ámbito internacional..

El Imperio Español, a pesar del Decreto de Guerra a Muerte, no puso reparos ni hubo resentimientos para ratificar el contenido de la Cédula Real de Carlos III, del 08 de septiembre de 1777, cuando crea la Capitanía General de Venezuela, incluyendo el costado este hasta el río Esequibo.

Algunos metaforizan, con la siguiente  expresión: "así procede una madre noble con la hija, cuando alcanza su mayoría de edad".

No satisfecho con lo anterior, el Imperio Inglés propuso al gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, el 23 de marzo de 1869, repartirse, exactamente por la mitad, todo el territorio de Venezuela; para que EE.UU reubicara en el occidente, a  la población negra, procedente de África, que habían participado en la Guerra de Secesión. Según los ingleses, por que "ese país llamado Venezuela, que actualmente, se debate en medio de la mayor anarquía y cuyas ´minor authorities´,no pueden ni siquiera considerarse como sujetos de Derecho Internacional".
A la propuesta anterior, EE.UU responde: " este gobierno manifiesta formalmente al gobierno de su majestad británica, que no sólo no coopera en la operación que se le propone en referencia al territorio de la República de Venezuela, sino que se opondrá a ella con todos los  medios de que dispone".
Analicemos ahora, el escenario actual.
En la controversia con Guyana, por la Guayana Esequiba nos hemos encontrado con las situaciones más inimaginables: casos impensables , posiciones contradictorias al momento de asumir la absoluta defensa de los intereses del Estado venezolano, silencios cómplices, declaraciones destempladas o extemporáneas, elogiosas frases al contrincante en escenarios internacionales, permisividades –por acción u omisión—para la explotación de recursos en la zona.
Las decisiones que de entrada lucen inverosímiles o extravagantes cobran fuerza y vigencia. Un enjambre de cosas que nos hemos visto obligados a estudiar y analizarlas, académicamente.
En lo inmediato tenemos que, el 23 de este mes Venezuela enfrenta un dilema histórico. 
La Corte Internacional de Justicia ha llamado a  las Partes en la controversia a las Audiencias Orales, por la Interposición de Recurso (demanda) que incoó Guyana contra nuestro país. Aunque la CIJ no tiene jurisdicción al respecto, conforme a sus propios Estatutos ( artículos 36 y 37).
Nuestra posición, recogida consensualmente con  la mayoría de  los representantes de las ONG.s y personalidades  que hemos librado una hermosa jornada  de concienciación en el País, y en mi recorrido por las universidades, es que no debemos legitimar  la competencia de la CIJ para este asunto litigioso.
Reafirmamos, lo que hemos declarado siempre,  que nuestra tarea implica y comporta  insistir en una negociación  amistosa y directa con la Contraparte, hasta alcanzar una solución pacífica,  práctica y satisfactoria, conforme lo contempla el Acuerdo de Ginebra y el artículo 33 de la Carta de la ONU.