Guayana
Esequiba: ¿Se convertirá, a partir del 4 de mayo, en un caso políticamente
controvertido?
Dr.
Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
Asesor de la Fundación Venezuela Esequiba
Miembro del Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela
Coordinador de la Comisión Proponente
de la UNAFRONT
Sobran razones para aducir que hubo
demasiada ingratitud en el comportamiento de quienes asumieron la condición de
contraparte en este proceso litigioso que ellos trabaron por ante la Corte
Internacional de Justicia. Nos demandaron, sin miramientos.
Nunca quisieron, y sabotearon el
trabajo de los Buenos Oficiantes; quienes procuraban alguna alternativa de
solución de mutuo acuerdo, a través de la negociación directa, la mediación o
la conciliación
La ligazón oportunista y juego de
intereses dinerarios con las empresas transnacionales obnubiló la perspectiva
histórica a la dirigencia guyanesa; y les provocó “amnesia selectiva” que les
impidió (antes de cometer la acción jurídica, arriba mencionada) asumir a
conciencia que fuimos nosotros los primeros en reconocerlos como nuevo Estado
naciente en la comunidad internacional; exactamente, el mismo día que
alcanzaron su independencia del Reino Unido, el 26 de mayo de 1966. Muy poco les importó.
Desmemoria inoculada, a petición y
complacencia de las aprovechadoras compañías de turno, esquilmadoras de
nuestros recursos.
Las mismas transnacionales que bajo
la égida estadounidense, ahora analizan las posibles estrategias de operar en
ambos países. Un juego político-empresarial que dependerá de la posición que
asuma la excolonia británica, esta misma semana, cuando le corresponda asistir
a presentar la dúplica a nuestros alegatos.
Sin dejar de pertenecer al ámbito
jurisdiccional este caso se torna interesante; por cuanto hay un orden y directrices
simultáneas desde EE. UU para explotación y comercialización del rubro
petrolero para ambas naciones conflictuadas.
Agreguemos, también, que cuando el
militarote Forbes Burnham, decidió hacerse dictador e inició de inmediato una
implacable persecución contra la población civil que se oponía a sus desmanes,
fuimos nosotros en Venezuela que albergamos, protegimos y prohijamos a quienes
se vieron obligados – por los terribles actos inhumanos cometidos-a abandonar
la llamada para entonces “zona en reclamación”.
En ningún momento, ni bajo las
circunstancias que se habrían dado, nuestro país merecía la demanda unilateral
accionada contra Venezuela por la República Cooperativa de Guyana.
En los peores y más aciagos eventos
económicos por los que atravesó la nación vecina (que nos confronta) nosotros
dispusimos de la ayuda suficiente y a tiempo para socorrerlos, para que
solventaran la crisis que los golpeaba duro y recurrentemente.
Recibieron de nosotros un trato
preferencial en el proceso de compra-venta de petróleo y bastantes otros
rubros, con lo cual aliviaban su calamidad, de entonces.
Venezuela les permitió ingresar a la
Organización de Estados Americanos; a pesar de que la carta de OEA los
limitaba; porque había un diferendo por extensión territorial que aún no se
había definido.
Al crearse Petrocaribe (por expresa
iniciativa de nuestro país), las demás naciones integrantes aguardaron por la
opinión de Venezuela para ver si permitía el ingreso o no de Guyana en esta
corporación.
Venezuela jamás objetó su incorporación; y les
ofreció recursos energéticos con amplias y cómodas posibilidades de
cancelación.
De allí surge la inmensa interrogante que se abre: ¿ Cómo se
manejará diplomática o políticamente esta controversia, luego del evento judicial
de alegaciones de esta semana?
Hemos sido respetuosos (hasta lo
indecible) del Acuerdo de Ginebra – que en ninguna parte le reconoce soberanía
a Guyana en el espacio controvertido; pero que, sin embargo, observamos con
paciencia la instalación de compañías ilegalmente autorizadas por los gobiernos
guyaneses.
En síntesis, con tantas desdichas
insoportables y padecimientos encima habíamos sido para ellos un elogiable
destino.
Frente a la acción de Guyana
interpuesta contra nosotros, el 29 de marzo del 2018, una vez que el secretario
general de la ONU remitió el asunto controversial al Alto Tribunal de La Haya,
¿qué nos quedaba hacer?
Defendernos con las disímiles
estrategias que nos han sido factibles y lícitas desarrollar hasta lograr la
restitución de lo que nos desgajaron.
Sabemos de las licencias, concesiones
y autorizaciones que ha recibido un enjambre de (59) empresas transnacionales,
procedentes de diferentes países. Ya veremos, cómo atender tal situación, una
vez que la Corte sentencie, favorablemente a nosotros, en justo derecho.
Considero que el jefe del Estado, por
intermedio de la Alta Comisión, debe comenzar a fijar las responsabilidades, en
sentido restrictivo, para con las compañías norteamericanas, chinas, rusas,
noruegas, brasileñas, mexicanas, entre muchas otras que se encuentran
instaladas, operando en Venezuela y simultáneamente prestan allá también
cuantiosos servicios extractivos de nuestros recursos en favor de los gobiernos
guyaneses.
¿Medidas políticas-jurídicas, en lo
sucesivo, para encarar esta centeneraria
situación litigiosa?
La Guayana Esequiba permanentemente
ha constituido un apetecible territorio con incalculables riquezas mineras,
hídricas, forestales, energéticas, edafológicas, petroleras etc.
Territorio muchísimo más grande que
algunos países europeos, asiáticos y centroamericanos.
Con extraordinario potencial de
desarrollo sostenible.
Este territorio nos lo arrebataron.
Fuimos despojados de esa séptima parte de
nuestra geografía nacional con el denominado Laudo Arbitral de París de 1899;
adefesio jurídico que desde entonces lo hemos calificado de írrito y de nulidad
absoluta. Inexistente.
Digamos también, por otra parte, que
hemos estado reclamando con ímpetu para nuestra Nación la devolución de la
Guayana Esequiba.
Ha habido desde hace muchos años y
gobiernos -lo reconocemos- algunos deslices e impropiedades.
De cualquier forma, la fuerza
contencional ha sido indetenible e implacable.
Los reclamos que hemos intentado por
vías diplomáticas, políticas y jurídicas no están sustentados en caprichos
chauvinistas, reacciones intemperantes, desproporcionadas o injustas.
Este 4 de mayo quedará marcado como
un extraordinario hito en el proceso de solicitar restitución de la extensión
territorial que nos desgajaron con
alevosía en 1899.
Una elogiada delegación venezolana debe
presentarse, en la fase oral de alegaciones, por ante la Corte Internacional de Justicia y consignar
un abundante legajo, contentivo de más pruebas irrebatibles de nuestra
propiedad histórica-jurídica sobre la Guayana Esequiba.
Todo cuanto hemos venido entregando
para examinación de los honorables magistrados de la Sala Juzgadora constituyen
justos Títulos traslaticios que no admiten cuestionamiento en contrario.
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