viernes, 17 de junio de 2016



MILITARISMO  CHAPUCERO                                          
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
Abrahamgom@gmail.com

Si nos atuviéramos nada más que a la retórica vacía  que a cada rato escuchamos de los propagandistas de este esperpento sociopolítico que ellos llaman revolución, no habría motivos para temer. Por cuanto, así como son incongruentes con la supuesta ideología que propalan, del mismo modo transpiran insustancialidad en las consignas que vocean.
 Un día se les antoja elevar proclamas altisonantes para acabar con todo lo que signifique pasado —cuarta república, según sus pretensiones--- sin tener la menor noción de la verdadera  estructuración histórica republicana de nuestro país. Al día siguiente apuntan en sentido contrario.
No hay en los incitadores de este “socialismo del siglo XXI” suficientes asideros teóricos que le den plataforma a lo que dicen;  mucho menos un apreciable piso metódico que fortalezca el discurso con el cual aspiran convencer. Se les abren las costuras de las engañifas por donde quiera.
El mayor señuelo o gancho para pescar incautos, es en sí mismo una aberración. Poner, con coacción y coerción, a una militancia clientelar a repetir “ Viviremos y Venceremos”, “Chávez vive, la lucha sigue”, trae a la  memoria con ingrata recordación “patria o muerte” del totalitario régimen cubano: consigna que se  expresa aún en cualquier acto oficial o privado en esa isla antillana con la finalidad de reforzar la indoctrinación;  pero al propio tiempo, los “sapos cooperantes” están pendientes de quien calla para mandarlo sumariamente a la picota.
Exactamente, tales estrategias de contaminación política han introducido en los cuarteles venezolanos, con la sumisa complacencia de la superioridad castrense.
 La fuerza armada venezolana ha devenido en un vergüenza nacional, En todo caso, a la oficialidad lo que les interesa es seguir usufructuando las prebendas y canonjías que se provee por y  a través de medios e instrumentos nada lícitos.
Cuando los  militares venezolanos balbucean, como autómatas: “patria, socialismo o muerte”, “las fuerzas armadas son socialistas, antiimperialistas y profundamente chavistas” contrarían el espíritu, propósito y razón de nuestra Constitución Nacional en su artículo 328 que a la letra señala:
 “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y con la ley. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación. La Fuerza Armada Nacional está integrada por el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, que funcionan de manera integral dentro del marco de su competencia para el cumplimiento de su misión, con un régimen de seguridad social integral propio, según lo establezca su respectiva ley orgánica”.

Estamos seguros que una vez que este tormento orgiástico sea derrocado los militares tendrán que responder ante la justicia por  las múltiples tropelías cometidas, desatadas y los silencios cómplices.
 Lo menos indicado, para la construcción de un “hombre nuevo” es la destrucción y el aniquilamiento de quienes piensan contrariamente.
 Ya es bastante conocido que desde los cuarteles venezolanos, dirigidos coactivamente por cubanos, han decretado para la  ciudadanía venezolana un pensamiento único, adocenado, acrítico e inflexible. Alguna voz  en vía contraria debe acallarse y destruirse.

Los seres humanos resisten las tentaciones y padecimientos de los regímenes totalitarios, militaristas. Es característica innata del ser humano  soportar con estoicismo las pretensiones de militarotes que pretenden constreñir el desarrollo de la personalidad individual.

 Los militarotes siempre han temido a las explosivas manifestaciones de los pueblos enardecidos.-

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