En la UNAFRONT será prioridad la
cultura venezolanista
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
Asesor de la Fundación Venezuela Esequiba
Miembro del Instituto de Estudios fronterizos de Venezuela
Coordinador de la Comisión Proponente de la UNAFRONT
Han sido
reiteradas las conversaciones que hemos sostenido con los directivos de las Academias
y otras entidades culturales, confesionales, históricas; cuyo eje temático siempre
ha sido las fronteras venezolanas, en toda su consideración y magnitud.
Nuestro
equipo de proponentes lo ha estado explicando en varias universidades con el siguiente
tono e intención.
Cuando se
trate de discernir sobre las zonas o áreas fronterizas, tenemos que asumir
idénticos propósitos de venezolanidad; por cuanto, constituye un Asunto de
Estado el cual desborda cualquier parcela individualista.
Dicho de
otra forma, la línea opinática debe dimensionarse por encima de
diferenciaciones
ideológicas
o partidistas.
El asunto
fronterizo trasciende a los gobiernos.
Lo hemos
reiterado, en todas nuestras conferencias por Venezuela. Se hace obligante concitar
una verdadera unidad nacional para defender nuestra territorialidad.
Visto y
analizado el párrafo anterior, nos hemos propuesto proyectar una Universidad Nacional
cuya malla curricular se constituya únicamente de temas-tópicos y Asuntos Fronterizos
(la UNAFRONT, como ya se le comienza a denominar en todo el país).
Al revisar
por muchas vías, no hemos conseguido ninguna entidad educativa similar en otro
país; ni siquiera en naciones que han tenido pleitos y serias controversias
limítrofes
por años.
Consignaremos,
muy pronto, el estudio de factibilidad por ante el Ministerio del Poder Popular
para la Educación Universitaria y la Oficina de Planificación del Sector Universitario
(OPSU) para la creación de la precitada Universidad, cuyos componentes curriculares
– como se ha dicho- exclusivamente estriben en los Asuntos Fronterizos de nuestra
nación y de otros países del mundo.
Particular
interés y énfasis, por supuesto, lo tendremos en nuestros espacios fronterizos,
en todas sus consideraciones e implicaciones.
Valga decir,
la conformación y nuestra herencia histórica; pactos suscritos.
Los
elementos jurídicos que asisten a Venezuela.
Nuestros
estudios y registros cartográficos.
Las diversas
reclamaciones y confrontaciones que hemos tenido. La dimensión étnica y demográfica
en general que habitan nuestra poligonal fronteriza.
Los procesos
productivos agroindustriales y energéticos factibles en esas franjas colindantes.
Los despojos
territoriales que nos han perpetrado.
Nuestra
proyección caribeña y atlántica.
Los costados
amazónico, andino y guayanés.
Aprehender
las realidades de las áreas concernidas. Igualmente, establecer, de manera clara,
la diferenciación conceptual-estructural entre límites y fronteras.
Examinar
convenios, pactos, acuerdos, tratados. Así, además, estudiar las reclamaciones vigentes
entre Estados que integran la comunidad internacional.
Los medios
violentos y pacíficos de solución de los conflictos.
El Estatuto,
el reglamento y – obviamente- la jurisdicción y competencia de la Corte Internacional
de Justicia y sus más importantes jurisprudencias.
El contenido
y alcance del Derecho Internacional Público.
En fin,
habrá un abanico inmenso de elementos a incorporar en la estructura y diseño curricular,
siempre con sentido experimental y de aprendizaje horizontalizado.
Todos
aprendiendo de todos.
Son
bastantes aristas a estudiar y problematizar, en su justa medida, en cuatro
años aproximadamente.
Aspiramos
que, una vez que se cumplan con los respectivos planes de estudios, programas,
sus contenidos y con las correspondientes evaluaciones cuantitativas y
cualitativas egresen profesionales densamente formados; con extraordinarios
perfiles ocupacionales, según las carreras que hayan cursado.
Por lo pronto tres: Asuntos Fronterizos,
Relaciones internacionales y Etnodemografía.
Los
profesionales egresados de la UNAFRONT tendrán amplias posibilidades de
desempeñarse en la Cancillería, en las embajadas y consulados, entidades
federales (sobre todo las fronterizas), en el Ministerio de la Defensa o en
cualquier otro ministerio; asimismo, como docentes en las
universidades,
escuelas y liceos, en el Ministerio de Planificación, como asesores en la Asamblea
Nacional, en los Consejos Legislativos, en las Alcaldías, en los Concejos Municipales;
también trabajar en otros países, entre muchas opciones laborales.
Acaso no
sabemos que se han puesto en práctica instrumentos y metodologías de
innovación y
creativas para adquirir y ensanchar conocimientos que corren y fluyen
paralelas a
las universidades.
¿Por qué no
incorporar tales dispositivos, instrumentos y metodologías como elementos
naturales y
legítimos en los procesos universitarios?
Comporta
–ciertamente- un interesante desafío, aunque produzca vértigos.
Estamos
obligados a estudiar académicamente - y adentrarnos- en la poligonal fronteriza
de Venezuela y otras naciones, en sus propios sitios de convivencias, para afinar
mínimos detalles; para percibir de mejor manera la cultura, la comunicación lingüística,
los valores, la etnicidad, la estética, la identidad, los diferentes sistemas
de producción según los rubros que son propios del específico lugar, la
problematización que atraviesan, la distribución geoespacial e interrelación
con el resto de esa entidad; de los aludidos compatriotas o naturales de los
otros países a estudiar; quienes ocupan ciudades, pueblos y caseríos, con sus
concretas y muy diversas manifestaciones y
desempeños,
que viven en esos inmensos espacios de considerable extensión territorial.
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