viernes, 19 de julio de 2019




Keith Rowley: de ingrata y vergonzosa recordación.
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

El mencionado ciudadano en el título de la presente reflexión, se ha venido desempeñando como primer ministro de la República de Trinidad y Tobago. Nótese que el cargo lo he escrito adrede en minúsculas; por cuanto, tal es el merecimiento, de entrada, para lo bastante que explayaré.

El señor Rowley de nula formación académica, cuya vida ha medrado en los intersticios de los partidos políticos, que llega a ese cargo luego de muchas maromas, desconoce la formación societal de ese pueblo.

 Prestemos atención a lo siguiente. Al hacer una rápida ilación (sin h) sociohistórica de los orígenes de esas inmensas islas situadas en el noreste de Suramérica, que luego recibieron las denominaciones de Trinidad y Tobago, se aprecia, con relativa facilidad, que pertenecieron al poderoso, para entonces, Imperio Español.

Trinidad y Tobago, incluso llegaron a formar parte de la Capitanía General de Venezuela, creada mediante Cédula Real de Carlos III, el 8 de septiembre de 1777.

Los aborígenes Caribes siempre habían poblado estas vastas extensiones de tierra y mar, antes de los procesos de conquista y colonización, iniciada por los españoles en el siglo XV.

 Hay un interesante registro etimológico que da cuenta que el nombre indígena de Trinidad era Kairi o Leré cuyo significado habría sido "Tierra de colibríes" o acaso simplemente "La Isla".

El almirante genovés Cristóbal Colón, cumpliendo la misión de los reyes católicos, descubrió la principal de las islas el 31 de julio de 1498, y la bautiza "Tierra de la Santísima Trinidad"; y a los pocos días bordea una porción insular más pequeña que denominó "Bella Forma", lo que es actualmente Tobago.

Suficientemente conocido que estas islas fueron codiciadas y disputadas para su dominio y sometimiento por españoles, ingleses, neerlandeses y franceses.
Cruentos enfrentamientos a cada instante para hacerse con estos estratégicos. Sitios

Lo que más deseo resaltar, en el breve relato historiográfico, es que la Provincia de Trinidad fue creada en el siglo XVI por los españoles, siendo su capital San José de Oruña.

A fines del siglo XVIII la posesión la tenía España; porque Trinidad y Tobago hacían   parte de la Capitanía General de Venezuela; pero, en el transcurso de las guerras napoleónicas, en febrero de 1797, una fuerza británica inició la ocupación del territorio. Dejamos sentado que fue por una vil ocupación que no posesión, como nos arrebataron la Isla de Trinidad.

 En 1802 mediante una maniobra llamada Tratado de Paz de Amiens las islas de Trinidad y Tabaco (en inglés: "Tobago") fueron transferidas para su completa ocupación y dominio al Imperio Inglés.

 Por su parte Francia, que también tenía pretensiones sobre el territorio, entregó formalmente sus aspiraciones al Reino Unido en 1814; que se había fortalecida al vencer a Napoleón Bonaparte.

La población amerindia que estuvo poblando ese territorio insular se extinguió o la aniquilaron.

 Los aborígenes, como legítimos autóctonos, sufrieron de estrategias inglesas de sustitución por la población africana; llevada, en barcos negreros, a la fuerza por los británicos; con lo cual se aseguraban mano de obra esclavizada para las plantaciones de caña de azúcar y tabaco.

En el   siglo XIX, los ingleses se percatan que también es posible instrumentar medidas de inmigración que de coolies desde India y China, Líbano, Siria; así como del resto de las Antillas.

De tal manera, que cuando la Comunidad Internacional escucha al señor Rowley alardear con declaraciones destempladas, de la siguiente ralea “Esta pequeña nación no puede convertirse en un campo de refugiados para la población venezolana”. Todo el mundo queda atónito.

Particularmente, el estado Delta Amacuro siempre ha sido un espacio amplio y generoso para las numerosas familias de Trinidad y Tobago, que permanentemente han hecho de esta entidad su lar para desarrollar potencialidades y desplegar sostenidos emprendimientos.

Nos llena de congoja la forma artera y ruin cómo nuestros compatriotas son perseguidos y maltratados por las autoridades de esa isla, bajo la conducción cobarde del “sargentón Rowley”; quien en un arrebato de extrema xenofobia se ha atrevido a declarar que los venezolanos (no hizo excepciones) que se han ido para Trinidad son malandros o prostitutas.

Conforme a nuestros registros locales, el 75% de quienes se han visto obligados a emigrar hacia la vecina isla son profesionales universitarios, que allá se desempeñan “en cargos rudimentarios” para subsistir.

El ignorante Rowley olvida los estrechos lazos de confraternidad de nuestros pueblos.

Las familias deltanas tenían, como natural costumbre, enviar a sus hijos a Trinidad para cursar estudios y, consecuentemente, aprender el idioma inglés. Así también, se han logrado con los años los hermosos entrecruzamientos de valores, tradiciones, y una apreciable lexicografía, con un sociolecto distintivo que nos enorgullece.

Cuando superemos esta hora aciaga. Cuando esta crisis se convierta en una página amarga de nuestra historia contemporánea, el señor Rowley será “sepultado” como un canalla que se prestó al deleznable juego de descalificación de nuestra venezolanidad.





jueves, 11 de julio de 2019




    Con Caricom no contemos.

Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

Siempre ha habido en la población venezolana, intrínsecamente, un principio nacionalista de reivindicación, en lo concerniente a la Guayana Esequiba; porque Fuimos vilmente arrebatados de esos 159.500 km2, a través de una maniobra artera, urdida entonces por rusos e ingleses. Son laceraciones históricas, que no podemos sanar con paliativos, olvidar o eludir

El soberbio Imperio Británico apeló a todo tipo de añagaza diplomática (extorsiones incluidas) para que se conformara una Comisión Arbitral (sin la presencia de la representación venezolana) la cual  decidió despojarnos, de manera vil, descarada y vergonzosa, de la denominada Guayana Esequiba, con la conocida  sentencia laudatoria, celebrada en París, el 3 de octubre de 1899.

Hemos sostenido tal contención desde hace más de un siglo. Nos asiste la razón; porque tenemos suficientes elementos probatorios: históricos, jurídicos, cartográficos, sociales, políticos y morales.

Estamos dispuestos a continuar, en las instancias que sean necesarias, hasta que se logre hacer justicia a Venezuela del daño patrimonial territorial que se nos perpetró.
La contraparte en este asunto litigioso sabe que tenemos Justos Títulos, que han sido traslativos, desde que nos constituimos como Capitanía General de Venezuela, el 8 de septiembre de 1777.

No es poca cosa la que queda implícita en tal reclamo: hablamos de una séptima parte de nuestra extensión territorial, con su respectiva proyección atlántica; y de un conglomerado de compatriotas, Esequibanos, con quienes debemos tejernos en absoluta identidad nacional.

Sin embargo, prestemos atención a la estrategia que ha venido jugando la excolonia británica en este asunto.

Guyana, que rechaza la posibilidad de la figura del Buen oficiante, introdujo una demanda contra nuestro país, en la Corte Internacional de Justicia (CIJ); la misma fue ratificada el 19 de noviembre del año pasado.

En ese acto jurídico, ellos piden, entre otros elementos,    que la CIJ obligue a Venezuela a reconocer el írrito y nulo Laudo Arbitral de París de 1899, como cosa juzgada.

Nuestra representación, se hizo presente el 18 de abril de este año, para invocar una figura legítima, y plenamente válida en el Derecho Internacional Público: No Comparecencia.

No obstante, dejamos sentado, ante la opinión pública nacional, que por el sólo hecho de habernos  decidido por la No Comparecencia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), luego de la demanda que interpuso el gobierno guyanés contra Venezuela en ese alto tribunal, todavía no obtenemos la  solución definitiva en la controversia, por el área que vilmente nos arrebataron..

Invocar la No Comparecencia, como lo hizo nuestra delegación, resultó, ciertamente, una postura estratégica inteligente; y evitó que los coagentes de la excolonia británica se salieran con la suya en la celada tendida.

 Es verdad que la No Comparecencia nos da un respiro, pero no aporta un último desenlace en esta histórica contención.

Aunque Venezuela jugó bien la carta de la No Comparecencia, debemos ser responsables ante el país y manifestar que   el mandado no está hecho, completamente. Hay que afinar los pasos siguientes.

Por ejemplo, mostrar y demostrar en cuanto escenario internacional tengamos oportunidad de asistir, que Venezuela desea un arreglo práctico y pacífico, para satisfacción de ambas partes, conforme al artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas.

Por eso, nos resulta inapropiado e imprudente el pronunciamiento favorable a Guyana de la Caricom al concluir, la semana pasada, su cuadragésima Asamblea Anual; por cuanto, Venezuela también integra tal bloque regional, como país caribeño.  Lo más sensato, quizás, pudo haber sido asumir discreción e imparcialidad.








lunes, 8 de julio de 2019




     “Dime cómo hablas y te diré quién eres”

    “Nos hemos percatado que profesionales y personas de todos los sectores incurren, la mayoría de las veces en errores de todo tipo, al momento de dirigirse al público o en privado. Y tal práctica es fácilmente corregible”

Así lo señala es el Dr. Dr. Abraham Gómez, Miembro de la Academia Venezolana de la lengua, quien ha venido coordinando un seminario teórico-práctico, denominado “Construcción del discurso y la oratoria, como género literario”, el mismo ya se ha realizado en varias partes; y más recientemente, en Tucupita, entre los cursantes de doctorado de la Universidad Pedagógica Libertador, UPEL; donde obtuvo una extraordinaria receptividad. A la vez que provechoso, según expusieron los asistentes; por cuanto ellos deben presentar y defender sus respectivas tesis.

 “Iniciamos con un recorrido sobre los orígenes socio-históricos de nuestra lengua; desde donde nos remontamos con aportes y préstamos de los alfabetos fenicios, griegos, latinos y arabismos, que contribuyeron a la estructuración idiomática de nuestro castellano o español; así también, explicamos cómo armar conceptos, oraciones, signos lingüísticos y el desenvolvimiento y actitud al momento de exponer un tema específico con suficiente soltura lexical”

¿Quiénes pueden participar, en este importante seminario?

Todas las personas interesadas, que deseen ensanchar su universo cognitivo; que aspiren a manejar de una manera más fluida su vocabulario, sin temor a dirigirse al  público presente o a través de los medios audiovisuales. Les recomendamos que aparten su cupo, ya que hay limitaciones. Reserven su opción de asistir y participar, por el número telefónico 04147805009.

¿Para cuándo estiman realizar este evento?

Probablemente, para finales de mes. Un fin de semana (viernes y sábado); para que los participantes preparen y expongan (en el módulo de la práctica), un breve discurso de cualquier disciplina que consideren apropiado, una vez que han escuchado, analizado y asimilado los contenidos teóricos de la retórica y las fases para desplegar una oratoria que sea elogiada; que le ofrezca reconocimientos por parte del público receptor.

“Debo indicar que el Observatorio Regional de Educación Universitaria (OBREU), reconocida Fundación deltana en materia educativa, conferirá la acreditación, mediante certificados, a los cursantes, en base a (16) horas académicas; que pueden ser consignadas y obtendrán validación para trabajos de ascensos, en  concursos de oposición o en  cualquier otra posibilidad laboral. Es una segura y funcional ampliación curricular.”

domingo, 30 de junio de 2019




Educar en libertad para Transformar
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

Quiero referir de entrada que producto de un estudio investigacional del doctor Steven Shepherd, de la Universidad de Ontario Canadá, auspiciado por la Asociación de Psicología de los Estados Unidos, arrojó dos aspectos suficientemente llamativos: el primero destaca la felicidad y el placer que dice sentir mucha gente al saberse que son ignorantes en muchas áreas donde les corresponde hacer sus respectivas aportaciones para resolver casos; prefieren transferir a otros las soluciones.

La segunda conclusión que refleja esta indagación es la asimetría que manifiestan las personas, en los modos de captar los fenómenos de la realidad.

Dice el estudio, para este último aspecto, que varias personas pueden estar percibiendo algún fenómeno, el que sea a su alrededor, y al momento de expresar, de narrar lo que está viendo (percibiendo) lo hacen de manera dispar, y hasta contradictoriamente. Cada quien echa el cuento a su manera.

 Así, entonces, surgen los desequilibrios y hasta la inequidad entre las personas para asimilar las cosas, sus problemas y aportar soluciones. Por su puesto que tales disparidades también repercuten en los cuerpos sociales.

Preguntémonos:¿Cómo podemos diseñar una estrategia seria, concreta, con objetivos alcanzables; para la educación, por ejemplo, si de antemano estamos conscientes que cada quien diseñará sus propias estrategias, si cada uno va a  fijar sus particulares objetivos, armará  su específico tejido discursivo. Si cada quien va a tener su propia mirada de las cosas, si cada equipo humano, por sus propios intereses y circunstancias, va a apuntar aparentes soluciones en sentido contrario a las verdaderas realidades.

Suele ocurrir que cada vez que nos encontramos en algún atolladero, en un atasco social, alguien sale proponiendo que hay que designar una “Comisión de Reforma”; y jamás se les ocurre que de lo que se trata es de Transformar.
Porque por la vía de la reforma, y menos en el aspecto educativo, no vamos hacia ninguna parte; por cuanto sólo con reformas intentaremos reacomodar la cosmética, revisar los esquemas, el aspecto, las apariencias.

Mientras que la transformación va al fondo de los asuntos.
Con la transformación se hurga en lo verdaderamente profundo. Se trastoca y desmonta. Y para decirlo en las claves de Jaques Derrida: una transformación deconstruye las lógicas; es decir, el modo tradicional que escogemos para   arreglar los pensamientos, para alojar las ideas.,
Muchas veces, por pereza mental no nos atrevemos a revisar las racionalidades que han soportado y anidado a los movimientos sociales, que se han enquistado y no han permitido que éstos avancen.

Desde siempre, la humanidad ha reconocido y valorado a la Educación como una necesidad intrínseca y natural de/para los seres humanos.

Ha sido suficientemente estudiado que la educación constituye un exquisito fenómeno subjetivo y social que se posibilita únicamente entre humanos.  La Educación es el vehículo esencial para transformar todo.
El resto de los animales se adiestran, es decir: responden y se hacen sumisos a los designios de la diestra de alguien.
La educabilidad adquiere pleno sentido sólo entre humanos; porque si nos educamos abrimos nuestras mentes; motivamos, promovemos y alentamos los espíritus de superación individuales y societal.
Asumamos a conciencia, que hay una pareja unívoca indesligable: la educación y la libertad. Conforman dimensiones siamesas, sin la menor posibilidad de separación. Saben por qué. Porque una y otra se requieren, se necesitan, se complementan vitalmente. Educación y libertad es un binomio humano.

Un proceso educativo sin libertad vendría a ser poco menos que una aberración.
Determinantemente, todo proceso de enseñanza-aprendizaje debe observar como base sustentadora la Libertad de ser, de pensar, de decir y actuar. Lo contrario es adoctrinamiento (indoctrinación), contaminación ideologizante.
Para que la Educación, como la hemos concebido, sea un instrumento-fundamento para la transformación de las sociedades en libertad, debe ser Política de Estado y no programa de gobierno.

La educación en un sistema democrático, plenamente constitucionalizado, jamás debe responder a una exclusiva parcialidad política o ideológica.
Con esa intención el Estado, la Familia y la Sociedad se interconectan para la formación y educación de los ciudadanos y la sociedad.








martes, 18 de junio de 2019




Guayana Esequiba: orden (hace un año) de la CIJ
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
abrahamgom@gmail.com

Los intentos para alcanzar un “arreglo satisfactorio y práctico”, según el contenido y alcance del Acuerdo de Ginebra de 1966, para Venezuela y Guyana, no han materializado con la diligencia que quisiéramos en nuestro país, a pesar de los múltiples intentos.

 En el litigio que sostenemos, desde hace más de un siglo, contra el Imperio Inglés, primero, y luego con su causahabiente en este asunto la República Cooperativa de Guyana, las posibles alternativas de soluciones han derivado hacia aristas escabrosas. Reconocemos que también hemos cometido desaciertos.  En honor a la verdad, casi nunca lo hemos asumido y metabolizado socialmente como un asunto de Estado. Siempre la población le ha parecido que ese es un problema que deben resolver   los gobiernos. Un grave error que arrastramos.

Reconocemos el extraordinario trabajo de concienciación y difusión de la Academia Venezolana de Ciencias Políticas y Sociales; de muchas Organizaciones No Gubernamentales, de Fundaciones creadas para tales propósitos. Elogiamos todo cuanto ha hecho la Comisión mixta de Defensa del Esequibo de nuestra Asamblea Nacional. La cancillería, a la cual le hemos hecho serias críticas, también se ha empleado a fondo, no como aspiramos; pero bueno, ahí va llevando las cosas.

 Se cumple  un año, cuando la Corte Internacional de Justicia, en su orden del 19 de junio de 2018 determinó que  Guyana tendría, como en efecto procedió en ese lapso, en su condición de la Parte demandante, hasta el 19 de noviembre de 2018 para consignar, formalmente, el escrito contentivo de sus posibles alegaciones; las cuales, por cierto, ya habían  sido asomadas en su Pretensión Procesal con fecha anterior (29 de marzo), donde le solicitó al mencionado órgano jurisdiccional declare, constituya e  imponga a la República Bolivariana de Venezuela una actuación de fondo conducente a observar un comportamiento jurídico  que  admita  como cosa juzgada y ejecutoriada el írrito y nulo Laudo Arbitral de París de 1899.

Guyana solicitó, además, al Tribunal que confirme la validez legal y efecto vinculante del citado adefesio jurídico, con el cual nos arrebataron, de la manera más alevosa y vil, una séptima parte del territorio venezolano.

Aspira Guyana que la CIJ ratifique que tal tratativa, urdida para perjudicar a Venezuela, fue una “liquidación completa, perfecta y definitiva” de este asunto litigioso.

Guyana pretende que la Corte les declare el dominio soberano sobre la Guayana Esequiba; es decir sobre los 159.500 km2, denominada por nosotros: Zona en Reclamación, a partir del Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966; que ellos han irrespetado a diestra y siniestra.
Guyana pidió en su demanda a nuestro Estado, por ante   la Corte que Venezuela retire de la Isla de Anacoco los militares compatriotas que han estado allí, luego de un hecho histórico suscitado el 12 de octubre de 1966; así además, demanda Guyana ante esa instancia sentenciadora que Venezuela se abstenga de amenazar o usar la fuerza contra cualquiera persona y/o empresa autorizada por esa excolonia británica para desarrollar actividades económicas o comerciales en el área controvertida. Sin embargo, ellos autorizaron a más de (50) empresas transnacionales para explorar, explotar y comercializar con todo tipo de recurso de la zona.

A Venezuela la CIJ le fijó plazo hasta el 18 de abril de 2019, actividad que se cumplió, satisfactoriamente; por cuanto nos hicimos representar, por una comisión, desde la cancillería.
Debo mencionar, con la mayor sinceridad, que desconocemos quiénes son nuestros   coagentes, que asumieron la exclusiva misión de argumentar el Memorial de Contestación de la demanda incoada. Sin embargo, han recibido nuestra solidaridad y respaldo.

 Dicha comisión invocó la figura jurídica de No Comparecencia: legítima y válida, según el Derecho Internacional Público. Con la No Comparecencia nuestro país descarta la jurisdicción de la CIJ, para sentenciar en este litigio interestatal.

Nosotros insistimos que el país debe concitar plena solidaridad patriótica y respaldo absoluto al equipo nuestro; pero, el equipo debe darse a conocer, integralmente, al país.

El gobierno guyanés ha realizado bastantes conciábulos con representantes diplomáticos de países que creíamos amigos, con la finalidad de procurarse aliados. De la Caricom y la Commonwealth han obtenido sendos pronunciamientos de apoyo.

Es de dominio público, en la Comunidad Internacional,  que Guyana,  ha conformado el siguiente equipo que los representa en la CIJ: Sean D. Murphy (inglés), de la Facultad de Derecho de la Universidad de George Washington y asesor jurídico de la embajada de EE.UU en La Haya; Paul Reichler (estadounidense) socio y codirector del Grupo de Litigación y Arbitraje Internacional de Foley Hoag; Payam Akhavam (Iraní) profesor en la Universidad McGill en Montreal, miembro de la Corte Permanente de Arbitraje y  Shridath Ramphal ( guyanés), exministro de Relaciones Exteriores y de Justicia de ese país.

Ese equipo no nos atemoriza ni nos arredra; porque lo hemos dicho, en bastantes ocasiones, que nosotros estamos asistidos de plena razón y Justo Título, que ha sido traslativo desde 1777; además poseemos enjundiosos elementos probatorios: históricos, jurídicos, cartográficos políticos, geográficos y morales.

Nuestra sugerencia – una vez más -- a la cancillería venezolana: tenemos muy dignos y experimentados profesionales del Derecho; suficientemente conocedores de la controversia por la Guayana Esequiba, prestos a representar los intereses de Venezuela en la denominada Zona en Reclamación, a través de un equipo estructuralmente concebido.


lunes, 10 de junio de 2019




                    Ginecocidio a la RAE
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

Para mis acostumbrados artículos, que publico cada semana en algunos medios impresos del país y en la Red, comienzo con la reflexión de un eje temático, cuyos contenidos posibiliten la estructuración de un discurso asequible a los distintos estratos de la sociedad. Digamos, ese elemento “pensable”, que nos da vueltas en la cabeza, y de lo cual se pueda expresar algo.

¿Cuál sigue siendo nuestro procedimiento, casi ritualista, para redactar el texto, en el limitado número de caracteres que nos permiten?

Primero, revisito documentos, analizo casi todo lo que se refiera al tema escogido, y de lo que deseo relatar. Procedo, entonces, a interpelar las ideas expuestas con anterioridad; hago conjeturas y aporto mis propias consideraciones e interpretaciones sobre el particular.

Traigo a colación, de manera sucinta, lo ya descrito; porque un día escribí sobre los hechos viles y abominables que se cometen contra las mujeres; a extremos de liquidarlas físicamente. Y tal aberración continúa dándose a conocer con un eufemismo: femicidio o feminicidio.

En las estadísticas de sucesos criminales, cuando matan una mujer lo registran con la señalada   palabra, para que la opinión pública quede enterada. Y hasta allí. Tamaña desconsideración y exclusión para un ser humano. Absolutamente inaceptable, ni ayer, mucho menos ahora.

Insistí, y aún sostengo, en que hay una trampa léxico semántica urdida en la construcción del término femicidio; con lo cual se pretende atenuar y ocultar lingüísticamente la verdad.

Nuestro artículo recorrió, en esa ocasión, muchos escenarios. Nos comunicaron algunos pareceres. Bastante gente se solidarizó con lo que allí expusimos; otro tanto se mostró un poco escéptica.

En mi discurso de incorporación a la Academia Venezolana de la lengua; de la mano del afamado escritor deltano José Balza, Individuo de Número; y cuya contestación me la hizo el presidente de nuestra institución, el Dr. Horacio Biord castillo, con una hermosa pieza oratoria.

En esa oportunidad expresé, en resumen conclusivo, lo siguiente:

“Las mujeres requieren de nosotros una muy merecida nueva mirada sociohistórica. La mujer lejos de adentrarse socialmente con imitaciones vacías de los comportamientos masculinos ha constituido su propio estilo y fijado su perspectiva. Ha sabido resignificar su identidad femenina, se ha hecho sujeto del discurso cotidiano para que se aligeren las transformaciones en el imaginario simbólico colectivo. Contribuyamos, junto a ellas, a la absoluta erradicación de la tal falacia histórica e ideológica que pretende dar cuenta de la supuesta inferioridad de la mujer. Desmitifiquemos los tejidos narrativos que persiguen instalar en la mujer una especie de natural sometimiento. La mujer hizo suyo los principales factores conducentes a movilidad social, de superación meritoria, de desenvolvimientos y actuaciones basados en talentos y probidad…”

Les confieso que no me he quedado quieto, ni un instante, en lo atinente a este tópico. Menos aún, cuando hemos visto que se incrementan los crímenes contra las mujeres.

Cada vez que puedo, digo sin remilgo que el vocablo femicidio, a mi modo de ver, resulta injusto socialmente, desconsiderado biológicamente y tramposo lingüísticamente.

En este mundo de las letras, nos estamos dando a conocer;  hemos compartido con lexicólogos, filólogos; intercambiamos  sugerencias con personas admiradas por su denso trabajo en la gramaticalidad. A ellas les expuse la “atrevida intención” de mi parte de proponer la omisión del término feminicidio, ante la Real Academia Española (RAE), de la cual nuestra Academia Venezolana de la Lengua (AVL) es correspondiente.

Así lo hice, consciente de que las palabras también configuran objetos de luchas y transformaciones cuyos fines apuntan hacia el reconocimiento de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de todas las personas. Sin odiosas mezquindades o exclusiones.

Asumamos que, por muy desprevenidos que nos encontremos, al pronunciar una palabra, nos mostramos siempre interesados en hurgar los intersticios de ese vocablo para llegar a conocer cuánta teleología (intención) encierra, aunque sea un imperceptible vocablo en búsqueda de sentido.-

Los hechos de repulsión o inclusión   vienen incorporadas en la propia forma y a partir del mismo instante de construirse el significante, que hará invocación de las cosas. Entonces, la lexicografía registra lo que producen gramaticalmente las realidades sociales.

En el escrito que consignamos ante la (RAE), sostenemos que es un desacierto lingüístico expresar femicidio para hacer saber que se comete “homicidio” contra la mujer. Esta escogencia terminológica nos luce impropia; por cuanto un homicidio se comete contra un hombre. Así entonces, aniquilar físicamente a una mujer no puede ser homicidio, sino Ginecocidio; del griego: Gyné, Gynaikos, Gineco que denota con exactitud: mujer. Más el sufijo –cidio, cid, que se forma por apofonía de caedere: matar, cortar.

 Abundamos, como justificación de la solicitud, con algo más: Fémina es una variante cultista e irónica de mujer; y femenino es el género que comporta todo lo relacionado a la mujer. Así entonces, admitamos que en el asesinato no muere el género, sino que se acaba físicamente con la mujer (Gineco).

De cualquier forma, no basta buscar otra palabra; no es sólo denominar de otra manera esta práctica maliciosa de abominable machismo; sino evitar, a como dé lugar, tales injusticias.

jueves, 6 de junio de 2019




 “¿El sol de Venezuela nace por el Esequibo?”

Hasta ahora varias universidades, ONG.S y diversas instituciones se han sumado a las tareas con miras a la celebración del Primer Congreso Nacional sobre la Guayana Esequiba, que como ya se ha venido informando, dicho evento se ha programado para el 31 de julio, con motivo de la fecha aniversario de la Fundación de Tucupita.

El observatorio Regional de Educación Universitaria (OBREU), en la persona del Dr. Abraham Gómez, asume la coordinación de este acto académico; además participan: La Academia Venezolana de Ciencias Políticas y Sociales, La Universidad Territorial Deltaica, La Fundación Venezuela Esequiba, Diario El Nacional, La Universidad Gran Mariscal (UGMA), La Fundación Mi mapa de Venezuela, La Universidad Tecnológica del Centro (UNITEC), El Instituto Venezolano de Defensa de Asuntos Fronterizos (IVEDAF), La Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL).

El Dr. Gómez nos dispensó esta cordial entrevista, en la cual manifestó que las gestiones se han adelantado, por intermedio de una comisión diligente que trabaja en tal sentido; así también aprovecha para respondernos algunas preguntas, sobre este tema que tanta expectativa despierta en la vida del país.

Preguntamos: ¿Qué importancia tiene el Esequibo para el país?

El Dr. Abraham Gómez responde: ”Le diré lo que he venido señalando en todas las conferencias, que he dado en varias universidades y demás organismos en Venezuela, que apunta a concientizarnos de los  incuantificables y la diversidad de recursos de todo tipo que podrían ser aprovechables en beneficio de nuestra  economía. Por eso, el marcado interés de los gobiernos guyaneses de otorgar concesiones a casi (39) empresas transnacionales con retribución directa a su erario; en flagrante violación del Acuerdo de Ginebra, suscrito el 17 de febrero de 1966”.

Luego refuerza sus argumentos: “mediante un plan sustentable de explotación de los recursos energéticos, madereros, acuíferos, hidráulicos, petroleros, edafológicos, faunísticos, entre muchos otros se posibilitan las alternativas de solución de muchos problemas de ingresos financieros; así como nuestra segura proyección marítima, en la costa atlántica”.

Permítame insistir con lo siguiente; sólo por curiosidad queremos saber, ¿Por qué es necesario recuperar este territorio?

“Primero, hay intrínsecamente un principio nacionalista de reivindicación histórica; porque Fuimos vilmente arrebatados de esos 159.500 km2, a través de una maniobra artera, urdida entonces por el Imperialismo Inglés y Rusia; cuando conformaron (sin que permitieran la presencia de la representación venezolana) el tribunal que decidió despojarnos de la denominada Guayana Esequiba, con la sentencia del Laudo Arbitral celebrado en París, el 3 de octubre de 1899. De manera que hemos arrastrado tal reclamación desde hace más de un siglo. Y lo hemos hecho porque tenemos suficientes elementos probatorios: históricos, jurídicos, cartográficos, sociales, políticos y morales que nos asisten, y que estamos dispuestos a continuar, en las instancias que sean necesarias, hasta que se logre hacer justicia a Venezuela del daño patrimonial territorial que se le perpetró. Tenemos Justos Títulos, que han sido traslativos, desde que nos constituimos como Capitanía General de Venezuela, el 8 de septiembre de 1777.Hablamos de una séptima parte de nuestra extensión territorial”.

 ¿Reclamaremos también, Dr. Gómez, la recuperación de los Esequibanos?

 “Desde luego, eso constituye un emocionante desafío de identidad nacional; porque la geografía humana que convive en el Esequibo debe concitar el interés y la preocupación de quienes ejecutan Políticas Públicas, por parte del Estado venezolano, con la finalidad de corresponderles, debidamente y como se merecen, en todas las áreas pertinentes a su subsistencia.
“Le expongo, como autocrítica que siempre nos ha parecido que caen en una seria contradicción quienes se dicen defensores de la Guayana Esequiba; sin embargo, nunca hablan de la considerable población que ocupa ese territorio, cuyo discernimiento ha llegado a la Corte Internacional de Justicia; donde invocamos la No Comparecencia, o no reconocimiento de la jurisdicción de ese Alto Tribunal, lo cual es válido y legítimo, dentro del Derecho Internacional Público”

Esperemos, decimos nosotros, que al recuperar la Guayana Esequiba, con los Esequibanos nos enlacemos como compatriotas.
 ¿No le parece que   la Zona del Esequibo se ha convertido en un punto de ataque del Imperialismo a nuestro país?

“Usted sabe que en el concierto de las relaciones internacionales, lamentablemente, los países no tienen amigos sino intereses; y esta zona está siendo considerada de un extraordinario potencial por las reservas probadas y calidad de los recursos petrolíferos, la ubicación geoestratégica y su proyección e interconexión con los países de Suramérica. Debemos reconocer que no sólo EE.UU tiene las manos metidas allí, a través de la EXXON y la CGX, sino también está operando la CNOOC de la China, la SHELL de Holanda, la ANADARKO de Canadá. Son muchísimas que saben, por exploraciones científicas, lo que allí está en juego”.

“Son ejes temáticos que se debatirán en el anunciado Congreso Nacional, para el 31 del venidero mes”

 Respóndame, finalmente, Dr. Gómez, ¿El sol de Venezuela nace por el Esequibo?

“Siempre y cuando estemos dispuestos a darle suficiente sostenibilidad a tal criterio de verdadero nacionalismo y de reafirmación de categoría sociohistórica. No deseamos que se convierta en una consigna de moda, que termine vacíe de sentido y contenido”.