lunes, 2 de septiembre de 2019




¿Por qué golpean a nuestras universidades? (II)

Dr. Abraham Gómez R.                 
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

Con la reciente sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, en contra de nuestras legítimas autoridades universitarias, el régimen    ha retratado a cuerpo entero su autocracia.

Nos golpean por pensar distinto y antagonizar las calamidades provocadas por sus ineptitudes.

En las universidades nos hemos concentrado en el cumplimiento de nuestras altas funciones de producción de conocimientos y de formación de profesionales de las nuevas generaciones.

Apostolado que asumimos desde siempre.
Hace bastantes años hemos escogido el ámbito universitario para nuestro desempeño laboral, por vocación y convicción; porque siempre ha significado un inmenso orgullo convivir en estas “casas que vencen las sombras”.

Nuestra devoción hacia las instituciones de Educación Superior se incrementa cada vez que la Universidad, como espacio humano, se ve en aprietos, amenazadas o en serios atascos; y nos enorgullece que a partir de sus propios esfuerzos, ella misma aflora satisfactorias soluciones.

Cada quien tiene sus propios testimonios de las implacables tentativas en que la Academia Universitaria, y todo cuanto comporta, ha sido vilipendiada y sometida a condiciones ominosas para intentar ponerla de rodillas.

 A los regímenes totalitarios les incomodan las zonas donde se respire absoluta pluralidad, donde haya un disenso fértil.

A los detentadores de los gobiernos de talante militarista les causa escozor cuando la gente en los espacios universitarios piensa con cabeza propia.

A quienes se hacen militantes de regímenes de opresión, persecución y atrocidades les molesta la pluralidad de ideas y posiciones.

La indigencia mental que padecen y exhiben le hacen que vean en cada Docente Universitario un acérrimo enemigo; a alguien a quien hay que combatir; y si no pueden hacerlo doblegar o renegar de sus ideas y principios, lo golpean por sus medios de subsistencia.

El presente régimen en Venezuela acaba de demostrar su talante autocrático, no sólo con la imposición de tablas de salarios y sueldos de miserableza a docentes, administrativos y obreros de las universidades autónomas, experimentales y territoriales sin haberlas discutido con ningún sector gremial representativo. Mucho menos con las respectivas autoridades universitarias.

La pretensión del régimen es ir sometiendo por hambre y   acallando por necesidades de subsistencia a las voces libertarias que claman desde nuestras universidades por un nuevo modelo socio político en Venezuela.

Tal vez con la develada intención de arrodillar al personal de las universidades, a través de la precariedad de sueldos y salarios, desean cercenar La Autonomía Universitaria, la cual es condición indispensable para el desarrollo del Pensamiento Crítico.
El espíritu esencial de nuestra Universidad es seguir diciendo lo que haya que decir sin ataduras. Expresar en alta voz lo que nos dicte la  conciencia.


sábado, 10 de agosto de 2019




      La vuelta al Delta en 89 Julios.
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua.


La cultura Warao (uarao) se ha destacado por su pacificidad. Familias enteras, una especie de nación (en términos socio-antropológicos) buscaron refugios en los intersticios y recovecos de la multitud de los ríos y caños del Delta del Orinoco.

Admitimos, como un hecho incontrovertible, que únicamente los Misioneros Capuchinos lograron   establecer misiones en su territorio, por muy inhóspitos que fueran esos lugares.

Tradicionalmente, nuestros aborígenes vivían, en estos espacios naturales de la recolección de frutas y del múltiple aprovechamiento del moriche.

La agricultura, tal vez, constituyó la primera “estrategia” comunal introducida por los evangelizadores.
Otra actividad, que les confiere suficiente arraigo en un sitio específico es la pesca, mientras que la caza siempre ha sido muy reducida.

Los Capuchinos animaron a la etnia a conformarse en núcleos poblacionales, de cierta consistencia demográfica.

Afinquémonos en lo que ha resultado, también, bastante interesante: su estructura lingüística; que poseen su particular modo de objetivar las cosas, de aprehenderlas y darles significados. No es contradictoria al castellano o español; guardan algunos elementos de entroncamientos filológicos. Ha sido, por milenios, una hermosa cultura, que se expresa, esencialmente, desde la oralidad.

Contrariamente, a la tesis peregrina, que califica a los recursos expresivos de nuestros guaraos, como una derivación dialectal, para comunicarse ese grupo humano; quienes disfrutamos los asuntos idiomáticos, de los actos de habla, reconocemos los enjundiosos trabajos,  de investigación de arqueología social de nuestro Reverendo Julio Lavandero Pérez.

El Padre Julio, toda una vida en estas tierras, nos ha enseñado, a partir de sus indagaciones gramaticales, que el Uarao y el Castellano responden y provienen de sistemas culturales diferentes; no obstante, complementarios entre sí.

El admirado padre Julio, nuestro compañero junto al reconocido escritor deltano José Balza en la Academia Venezolana de la Lengua, nació el 14 de agosto de 1930, en Casar de Periedo, en la Cantabria de entonces. Su vocación para el sacerdocio pudo haber sido estimulado por la condición de disciplinados practicantes del catolicismo de sus padres, Julio y Joaquina, quienes conformaron una prolija familia de 12 hijos.

Sin terminar la carrera sacerdotal, le faltaban, según nos relata, dos años denominados de Elocuencia Sagrada, por urgencia fundacionales vino al Delta, a cumplir su misión pastoral en el recién creado Vicariato de Tucupita.
 Hacía de todo: oficiaba misa, promotor de las fiestas patronales, marinero de las curiaras de la parroquia, enfermero, organista de la Iglesia San José, fundador de varias instituciones escolares, escritor e investigador cultural; en el Concejo Municipal de esta entidad ofreció aclamados recitales de música venezolana, como cantante lírico. Agreguemos a su tesonera labor por la Deltanidad un larguísimo etcétera.
El padre Julio, en amena conversación, nos re-crea una extensa parte de su vida, dedicada, plena y absolutamente al Delta y su gente.
Nos detalla: “Deseo que me recuerden, como un misionero que Dios envió para acá, por intermedio de sus superiores. Yo me entregué a este apostolado con obediencia. Sabes por qué. Porque los que obedecen no se equivocan, si los que mandan lo hacen obedeciendo la Ley de Dios.”

“La vocación es un proceso, que comenzó en mí desde que era niño, y que ha ido creciendo; y como proceso continúa todavía. Pues, aún estoy en ese proceso vocacional. Porque uno es una persona humana, siempre hay amenazas, peligros, tentaciones, luchas…”
“Ya dije, mi vocación viene desde niño, entregada de por vida. Nunca pensé en retirarme; y cuando yo vine al Delta, vine de por vida. He recorrido todos los caños. En todas las comunidades me conocen. He prestado mis servicios como misionero...”
“Toda mi vida me he apoyado en Dios y en mi Fe, y en algunas cosas que he aprendido. Dios es el único guía y destino que tiene uno el misionero. Dios es el compañero continuo en la vida del misionero.

Qué agradable mantener, por escasos minutos, esta exquisito diálogo, con el padre Julio.

Los reconocidos escritores siempre tienen una palabra que los identifica; que adquieren mayor uso en su particular constelación vocabular, que parecen una carta de presentación. Otros vocablos, por el contrario, quedan a un costado, jamás se pronuncian, quedan escurridos, nunca mencionados. En tal sentido   solicitamos, al padre Julio, pensar en la palabra más difícil en su vida, y la que le ha sido, relativamente, más fácil.
Nos expone, con marcada determinación: “La más difícil palabra para pronunciar es la fidelidad. Ser fiel durante toda la vida; y la más fácil, ir por la vida, como los pajaritos., como lo decía y hacía San Francisco.”

Padre, Julio, qué parte de su vida ocupa el Delta.

“En todo mi corazón”





jueves, 8 de agosto de 2019



Ginecocidio: vocablo ya admitido para ser estudiado en la RAE
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
                                                                                                 
Ha resultado una lucha tan apasionada como titánica. Nuestra tarea la calificamos de inagotable, porque todavía falta bastante por hacer para la reivindicación de la mujer, con base en sus propios méritos, en todas partes, en los más disímiles escenarios.

 Justificamos tales afanes, por cuanto aún hay muchísimos odiosos resabios de una “cultura” androcentrista; cuyas lógicas y manifestaciones han buscado siempre imponer a la mujer los modos de ser y pensar.

El Androcentrismo, es decir la pretensión de que sea el varón el eje conductor de todas las importantes decisiones, termina limitando a la mujer a una constreñida trama, sin mayores posibilidades para sus desenvolvimientos, con pleno goce de sus derechos y libertades.

Sin embargo, a lo largo de los últimos decenios, con seguridad, la mujer ha ido desanundando ese entramado de perversión.

Vivir en condiciones patriarcales y de recurrente subestimación vino construyendo en el inconsciente de la mujer un esquema de conducta de obligada aceptación, causándole daño severo a su autoestima.

Luce paradójico que siendo el término Historia, con una mayor inclinación fonética hacia lo femenino (sin entrar en otras disquisiciones); las historias de las mujeres, en la humanidad, habían permanecido ocultas, como avergonzadas de sus antepasados, en situación constante de sometimiento.

En ese sentido, nos hemos atrevido a consignar, para su exhaustivo análisis, una nueva acepción para el aborrecible fenómeno de sociopatología: Ginecocidio, que consiste en el aniquilamiento de la vida de la mujer; aunque que algunos “osados” insisten en calificar de feminicidio o femicidio; ambas definiciones con las que nunca hemos estado de acuerdo; porque a lo interno de estos vocablos se aloja una trampa léxico- semántica que desvaloriza a la mujer en tanto ser humano.

Cumplo con informar que propuse hace quince días y acaba de entrar, para evaluarse,  la palabra Ginecocidio, como nueva acepción. Ha sido admitida en la instancia correspondiente de la Real Academia Española (RAE). Conocimos que se establecen algunas etapas que deben cumplirse, hasta alcanzar (si fuera el caso) algunas modificaciones o supresiones. Aclaramos que las Academias (inclusive la RAE, creada en 1713) no imponen los elementos lingüísticos, sino que procuran mejorar los actos de habla.

Hay un departamento que, primeramente, recibió la sugerencia de Ginecocidio; término con el que aspiramos darle un   cambio en la manera de denominar el detestable hecho contra la mujer. Allí, elogiables lexicólogos le hicieron, a la palabra propuesta, un examen preliminar

Este organismo nos respondió, de la siguiente manera: “La Unidad Interactiva del DRAE se complace en comunicarle que su mensaje acaba de ser recibido. La propuesta o sugerencia que nos envía referente a una voz o acepción del Diccionario de la lengua española será estudiada y valorada para su posible inclusión en la vigésima cuarta edición. Le damos las gracias por escribirnos y aprovechamos la ocasión para hacerle llegar nuestra consideración más distinguida
Miremos este otro elemento a considerar, que nos estimula a continuar con esta faena apasionada: hoy en día, el arraigo y la fuerza del pensamiento y acción de las mujeres en todas las disciplinas científicas, en filosofía, en deportes; digamos, en cualquier desempeño laboral, por muy complejo que se presente, son tan grandes, que ya se reconoce la extraordinaria dimensión que ellas confieren para la cabal interpretación del mundo y de la vida.

 ¡Cuánta alegría e identificación con el triunfo de las mujeres en el presente tramo epocal...!

 Las mujeres vienen formulando densas propuestas de Filosofía Política, que están siendo discutidas, en tanto referentes obligatorios, en las universidades, en los Parlamentos Occidentales y demás escenarios internacionales.

Quienes nos identificamos con las nobles causas de las mujeres, desde diversas ámbitos estamos emprendiendo inmensas cruzadas para que ellas adquieran   cabal reivindicación en la sociedad.

Nos ocupamos, particularmente, de conseguir un vocablo que refiera, con la mayor exactitud a los crímenes atroces que contra ellas se cometen, y que la mayoría de las veces, algunos medios o en conversaciones corrientes, se quiere disimular su significación, etiquetándolo de femicidio o feminicidio. Entendamos que no liquidan al género; están matando a la mujer, al ser humano.

Más adelante, en su escrito la RAE nos advierte que: “es requisito fundamental para el mantenimiento y la inclusión de voces que corresponden a las distintas áreas y países de habla hispánica, que su empleo actual esté suficientemente documentado en textos, preferentemente de los corpus de la RAE, que deben abarcar, además, un periodo de tiempo de al menos seis o siete años, pues de otro modo, podrían reflejar un uso pasajero. Por tanto, para la incorporación o enmienda de una palabra o acepción al Diccionario es necesario testimoniar su uso según hemos relatado anteriormente. Si dispone de textos suficientes con los que podamos iniciar los trámites para posibles adiciones o enmiendas, puede mandarlos…”

Me señalan que debe dársele al vocablo propuesto: Ginecocidio, suficiente frecuencia de uso.

Reiteramos nuestra aseveración, permanente, en cuanto a que el acceso pleno y en condiciones de igualdad sobre todo a la educación es un requisito fundamental para la potenciación de la Mujer, y es un instrumento excelso para alcanzar los objetivos de equidad, desarrollo y paz. Hoy se reconoce que la educación es un derecho humano y un vector societal indispensable para el progreso económico, social, político y cultural.


viernes, 2 de agosto de 2019





        Y ahora se suma Qatar.
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

Nuestra lucha, como Esequibistas, ha sido indetenible e incansable.  Las actividades que, por años, hemos desplegado en todas partes, para fundamentar el reclamo de Venezuela sobre la Guayana Esequiba adquieren carácter de recurrentes e inagotables.

Reconocemos el elogiable trabajo, en idéntico sentido, de la Academia Venezolana de las Ciencias Políticas y Sociales; de la Comisión Especial de Defensa del Esequibo de la Asamblea Nacional; de las diversas Fundaciones y Organismos No Gubernamentales que priorizan en sus agendas de trabajo este tema-tópico que debe concitar la opinión unificada y la solidaridad de todo el país.

Extendemos, permanentemente, nuestra palabra de estímulo para las Fundaciones: Venezuela Esequiba, Amigos del Esequibo; para el Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela; así también la ONG, Mi mapa de Venezuela; para el Movimiento Nacional al Rescate del Esequibo, el Observatorio Regional de Educación Universitaria ( OBREU-Delta Amacuro), en fin para quienes asumen, individual o institucionalmente, como asunto propio y digno esta lid reivindicadora de la séptima parte de nuestra geografía nacional, que nos fue vilmente arrebatada, mediante el ardid tramposo del Laudo Arbitral de París, del 3 de octubre de 1899; sentencia que siempre hemos  considerado nulo e írrito.

Constancias expresas hemos dejado, de manera reiterada, en los medios, en las conferencias en las universidades y otros entes, de sucesivas advertencias a las autoridades de la Cancillería venezolana; con la severa advertencia:  quedarse callados, sin hacer las denuncias oportunas y contundentes; o permitir que los gobiernos guyaneses dieran ( y sigan dando) concesiones a empresas transnacionales para la exploración, explotación y comercialización de los vastos recursos que tiene la Guayana Esequiba, en el territorio y en su proyección atlántica; todas estas omisiones conspiran contra nosotros en los reclamos que históricamente hemos hecho de esa zona. Se puede llegar a interpretar como desistimiento de nuestra causa.

Conforme al Derecho Internacional Público, se paga bastante caro si se guarda silencio (Principio de Aquiescencia) ante hechos arbitrarios, agresivos u ofensivos de un Estado frente a otro.


El País está consciente que entre los Esequibistas nos comunicamos las inquietudes al respecto. Aflora en  nosotros una común y compartida inquietud, que se manifiesta en interrogantes del tipo: por qué quienes tienen las competencias en materia de Relaciones Exteriores; particularmente en lo atinente a la Guayana Esequiba, no convocan a las mejores capacidades de compatriotas, densamente formados, para diseñar las expeditas estrategias tanto para discernir, por la vía del forum prorogatum, en la Corte Internacional de Justicia o apelando a la No Comparecencia. Para ambas determinaciones se requiere una Nación unida.

Nos llama la atención que siendo, como lo volvemos a mencionar, un asunto de Estado haya tanta opacidad y displicencia por parte de quienes manejan la Política Exterior en nuestro país.
No es poca cosa la Pretensión Procesal de Guyana; y detrás de ellos, incontables empresas transnacionales en una lúdica de intereses de múltiples aristas.

Mientras tanto, el gobierno actual de la excolonia británica continúa entregando concesiones, a diestra y siniestra, a las empresas transnacionales para que se instalen en la Zona de Reclamación o en su proyección marítima.

Esta semana, una empresa qatarí recibió la permisividad del presidente David Granger para incorporarse a las labores de explotación, ilegal y abusivamente, de nuestros recursos, contrariando el contenido del Acuerdo de Ginebra de 1966.

viernes, 19 de julio de 2019




Keith Rowley: de ingrata y vergonzosa recordación.
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

El mencionado ciudadano en el título de la presente reflexión, se ha venido desempeñando como primer ministro de la República de Trinidad y Tobago. Nótese que el cargo lo he escrito adrede en minúsculas; por cuanto, tal es el merecimiento, de entrada, para lo bastante que explayaré.

El señor Rowley de nula formación académica, cuya vida ha medrado en los intersticios de los partidos políticos, que llega a ese cargo luego de muchas maromas, desconoce la formación societal de ese pueblo.

 Prestemos atención a lo siguiente. Al hacer una rápida ilación (sin h) sociohistórica de los orígenes de esas inmensas islas situadas en el noreste de Suramérica, que luego recibieron las denominaciones de Trinidad y Tobago, se aprecia, con relativa facilidad, que pertenecieron al poderoso, para entonces, Imperio Español.

Trinidad y Tobago, incluso llegaron a formar parte de la Capitanía General de Venezuela, creada mediante Cédula Real de Carlos III, el 8 de septiembre de 1777.

Los aborígenes Caribes siempre habían poblado estas vastas extensiones de tierra y mar, antes de los procesos de conquista y colonización, iniciada por los españoles en el siglo XV.

 Hay un interesante registro etimológico que da cuenta que el nombre indígena de Trinidad era Kairi o Leré cuyo significado habría sido "Tierra de colibríes" o acaso simplemente "La Isla".

El almirante genovés Cristóbal Colón, cumpliendo la misión de los reyes católicos, descubrió la principal de las islas el 31 de julio de 1498, y la bautiza "Tierra de la Santísima Trinidad"; y a los pocos días bordea una porción insular más pequeña que denominó "Bella Forma", lo que es actualmente Tobago.

Suficientemente conocido que estas islas fueron codiciadas y disputadas para su dominio y sometimiento por españoles, ingleses, neerlandeses y franceses.
Cruentos enfrentamientos a cada instante para hacerse con estos estratégicos. Sitios

Lo que más deseo resaltar, en el breve relato historiográfico, es que la Provincia de Trinidad fue creada en el siglo XVI por los españoles, siendo su capital San José de Oruña.

A fines del siglo XVIII la posesión la tenía España; porque Trinidad y Tobago hacían   parte de la Capitanía General de Venezuela; pero, en el transcurso de las guerras napoleónicas, en febrero de 1797, una fuerza británica inició la ocupación del territorio. Dejamos sentado que fue por una vil ocupación que no posesión, como nos arrebataron la Isla de Trinidad.

 En 1802 mediante una maniobra llamada Tratado de Paz de Amiens las islas de Trinidad y Tabaco (en inglés: "Tobago") fueron transferidas para su completa ocupación y dominio al Imperio Inglés.

 Por su parte Francia, que también tenía pretensiones sobre el territorio, entregó formalmente sus aspiraciones al Reino Unido en 1814; que se había fortalecida al vencer a Napoleón Bonaparte.

La población amerindia que estuvo poblando ese territorio insular se extinguió o la aniquilaron.

 Los aborígenes, como legítimos autóctonos, sufrieron de estrategias inglesas de sustitución por la población africana; llevada, en barcos negreros, a la fuerza por los británicos; con lo cual se aseguraban mano de obra esclavizada para las plantaciones de caña de azúcar y tabaco.

En el   siglo XIX, los ingleses se percatan que también es posible instrumentar medidas de inmigración que de coolies desde India y China, Líbano, Siria; así como del resto de las Antillas.

De tal manera, que cuando la Comunidad Internacional escucha al señor Rowley alardear con declaraciones destempladas, de la siguiente ralea “Esta pequeña nación no puede convertirse en un campo de refugiados para la población venezolana”. Todo el mundo queda atónito.

Particularmente, el estado Delta Amacuro siempre ha sido un espacio amplio y generoso para las numerosas familias de Trinidad y Tobago, que permanentemente han hecho de esta entidad su lar para desarrollar potencialidades y desplegar sostenidos emprendimientos.

Nos llena de congoja la forma artera y ruin cómo nuestros compatriotas son perseguidos y maltratados por las autoridades de esa isla, bajo la conducción cobarde del “sargentón Rowley”; quien en un arrebato de extrema xenofobia se ha atrevido a declarar que los venezolanos (no hizo excepciones) que se han ido para Trinidad son malandros o prostitutas.

Conforme a nuestros registros locales, el 75% de quienes se han visto obligados a emigrar hacia la vecina isla son profesionales universitarios, que allá se desempeñan “en cargos rudimentarios” para subsistir.

El ignorante Rowley olvida los estrechos lazos de confraternidad de nuestros pueblos.

Las familias deltanas tenían, como natural costumbre, enviar a sus hijos a Trinidad para cursar estudios y, consecuentemente, aprender el idioma inglés. Así también, se han logrado con los años los hermosos entrecruzamientos de valores, tradiciones, y una apreciable lexicografía, con un sociolecto distintivo que nos enorgullece.

Cuando superemos esta hora aciaga. Cuando esta crisis se convierta en una página amarga de nuestra historia contemporánea, el señor Rowley será “sepultado” como un canalla que se prestó al deleznable juego de descalificación de nuestra venezolanidad.





jueves, 11 de julio de 2019




    Con Caricom no contemos.

Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

Siempre ha habido en la población venezolana, intrínsecamente, un principio nacionalista de reivindicación, en lo concerniente a la Guayana Esequiba; porque Fuimos vilmente arrebatados de esos 159.500 km2, a través de una maniobra artera, urdida entonces por rusos e ingleses. Son laceraciones históricas, que no podemos sanar con paliativos, olvidar o eludir

El soberbio Imperio Británico apeló a todo tipo de añagaza diplomática (extorsiones incluidas) para que se conformara una Comisión Arbitral (sin la presencia de la representación venezolana) la cual  decidió despojarnos, de manera vil, descarada y vergonzosa, de la denominada Guayana Esequiba, con la conocida  sentencia laudatoria, celebrada en París, el 3 de octubre de 1899.

Hemos sostenido tal contención desde hace más de un siglo. Nos asiste la razón; porque tenemos suficientes elementos probatorios: históricos, jurídicos, cartográficos, sociales, políticos y morales.

Estamos dispuestos a continuar, en las instancias que sean necesarias, hasta que se logre hacer justicia a Venezuela del daño patrimonial territorial que se nos perpetró.
La contraparte en este asunto litigioso sabe que tenemos Justos Títulos, que han sido traslativos, desde que nos constituimos como Capitanía General de Venezuela, el 8 de septiembre de 1777.

No es poca cosa la que queda implícita en tal reclamo: hablamos de una séptima parte de nuestra extensión territorial, con su respectiva proyección atlántica; y de un conglomerado de compatriotas, Esequibanos, con quienes debemos tejernos en absoluta identidad nacional.

Sin embargo, prestemos atención a la estrategia que ha venido jugando la excolonia británica en este asunto.

Guyana, que rechaza la posibilidad de la figura del Buen oficiante, introdujo una demanda contra nuestro país, en la Corte Internacional de Justicia (CIJ); la misma fue ratificada el 19 de noviembre del año pasado.

En ese acto jurídico, ellos piden, entre otros elementos,    que la CIJ obligue a Venezuela a reconocer el írrito y nulo Laudo Arbitral de París de 1899, como cosa juzgada.

Nuestra representación, se hizo presente el 18 de abril de este año, para invocar una figura legítima, y plenamente válida en el Derecho Internacional Público: No Comparecencia.

No obstante, dejamos sentado, ante la opinión pública nacional, que por el sólo hecho de habernos  decidido por la No Comparecencia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), luego de la demanda que interpuso el gobierno guyanés contra Venezuela en ese alto tribunal, todavía no obtenemos la  solución definitiva en la controversia, por el área que vilmente nos arrebataron..

Invocar la No Comparecencia, como lo hizo nuestra delegación, resultó, ciertamente, una postura estratégica inteligente; y evitó que los coagentes de la excolonia británica se salieran con la suya en la celada tendida.

 Es verdad que la No Comparecencia nos da un respiro, pero no aporta un último desenlace en esta histórica contención.

Aunque Venezuela jugó bien la carta de la No Comparecencia, debemos ser responsables ante el país y manifestar que   el mandado no está hecho, completamente. Hay que afinar los pasos siguientes.

Por ejemplo, mostrar y demostrar en cuanto escenario internacional tengamos oportunidad de asistir, que Venezuela desea un arreglo práctico y pacífico, para satisfacción de ambas partes, conforme al artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas.

Por eso, nos resulta inapropiado e imprudente el pronunciamiento favorable a Guyana de la Caricom al concluir, la semana pasada, su cuadragésima Asamblea Anual; por cuanto, Venezuela también integra tal bloque regional, como país caribeño.  Lo más sensato, quizás, pudo haber sido asumir discreción e imparcialidad.








lunes, 8 de julio de 2019




     “Dime cómo hablas y te diré quién eres”

    “Nos hemos percatado que profesionales y personas de todos los sectores incurren, la mayoría de las veces en errores de todo tipo, al momento de dirigirse al público o en privado. Y tal práctica es fácilmente corregible”

Así lo señala es el Dr. Dr. Abraham Gómez, Miembro de la Academia Venezolana de la lengua, quien ha venido coordinando un seminario teórico-práctico, denominado “Construcción del discurso y la oratoria, como género literario”, el mismo ya se ha realizado en varias partes; y más recientemente, en Tucupita, entre los cursantes de doctorado de la Universidad Pedagógica Libertador, UPEL; donde obtuvo una extraordinaria receptividad. A la vez que provechoso, según expusieron los asistentes; por cuanto ellos deben presentar y defender sus respectivas tesis.

 “Iniciamos con un recorrido sobre los orígenes socio-históricos de nuestra lengua; desde donde nos remontamos con aportes y préstamos de los alfabetos fenicios, griegos, latinos y arabismos, que contribuyeron a la estructuración idiomática de nuestro castellano o español; así también, explicamos cómo armar conceptos, oraciones, signos lingüísticos y el desenvolvimiento y actitud al momento de exponer un tema específico con suficiente soltura lexical”

¿Quiénes pueden participar, en este importante seminario?

Todas las personas interesadas, que deseen ensanchar su universo cognitivo; que aspiren a manejar de una manera más fluida su vocabulario, sin temor a dirigirse al  público presente o a través de los medios audiovisuales. Les recomendamos que aparten su cupo, ya que hay limitaciones. Reserven su opción de asistir y participar, por el número telefónico 04147805009.

¿Para cuándo estiman realizar este evento?

Probablemente, para finales de mes. Un fin de semana (viernes y sábado); para que los participantes preparen y expongan (en el módulo de la práctica), un breve discurso de cualquier disciplina que consideren apropiado, una vez que han escuchado, analizado y asimilado los contenidos teóricos de la retórica y las fases para desplegar una oratoria que sea elogiada; que le ofrezca reconocimientos por parte del público receptor.

“Debo indicar que el Observatorio Regional de Educación Universitaria (OBREU), reconocida Fundación deltana en materia educativa, conferirá la acreditación, mediante certificados, a los cursantes, en base a (16) horas académicas; que pueden ser consignadas y obtendrán validación para trabajos de ascensos, en  concursos de oposición o en  cualquier otra posibilidad laboral. Es una segura y funcional ampliación curricular.”