sábado, 20 de mayo de 2017



“No le tememos a una Constituyente”

Quien así se expresa es el Dr. Abraham Gómez, precisamente el candidato de todos los partidos de oposición que se unieron en el Delta, en un proceso similar, que se dio cuando Chávez lo convocó en el año 1999.
“Los demócratas y quienes estamos imbuidos de espíritu libertario, daremos la pelea si son transparentes las condiciones y las bases comiciales para ir a una Asamblea Nacional Constituyente, conforme lo contempla nuestra Carta magna, de escogencia de sus miembros en total libertad, mediante un sufragio directo, universal y secreto”
“Aunque hago la severa advertencia, dijo el también miembro de la Academia venezolana de la Lengua, la crisis general, en todos los sectores, que padecemos los venezolanos no lo resuelve una  nueva Constitución, sino aplicar estrictamente la que tenemos en vigencia”.
De muy buena fuente pudimos conocer que los estudiantes universitarios están organizando para la próxima semana, una especie de foro público en la Universidad Francisco Tamayo, con la asistencia de representantes de dirigentes del oficialismo y de la oposición para que expliquen, cada uno en detalles la propuesta de constituyente, que echó a andar el presidente Maduro, y que tiene a todo el mundo en carreras.

Al preguntarle al Dr. Abraham Gómez, si estaría a ir a ese acto nos respondió afirmativamente. Añadió que “soy una creatura de los espacios universitarios; me formé en estos ambientes de natural confrontación de ideas, donde aflora el disenso fértil. En la universidad me siento a regusto. Es obligante—expuso al respecto este docente universitario- que los estudiantes y demás ciudadanos interesados en este tópico de bastante trascendencia nacional conozcan de qué se trata. Cuál es la significación socio-política e histórica, y propósitos de convocar una Asamblea Nacional Constituyente; más aún, cuando se invoca el Poder Constituyente originario, entre cuyas características están las de ser ilimitado, autónomo e incondicional, entre muchas otras”. Concluyó

martes, 16 de mayo de 2017



Constituyente madurista: estafa y ardid tramposo
Dr. Abraham Gómez R.
Ex candidato a la Asamblea Nacional Constituyente
por la oposición unida en Delta Amacuro (1999)


La historia de Venezuela puede testimoniar que ha habido en los tramos difíciles procesos constituyentes originarios, abiertos a la participación libre de los ciudadanos, sin sesgos que la manipulen en la conformación ni en los debates. Los demócratas de espíritu libertario no le tememos a una Constituyente.
Por sólo mencionar cinco grandes momentos de llamado al pueblo para rehacernos como Estado republicano, a través de una Asamblea Nacional Constituyente: momentos entre el 19 de abril de 1810 y el  5 de julio de 1811, cuando  declaramos nuestra independencia de España y rubricamos nuestra Acta de Independencia, trajo aparejado una Constitución para la República naciente; otro hito bastante marcado se dio una vez separada Venezuela de la Gran Colombia en el año 1830; así también cuando finalizaba la Guerra Federal en 1863 para zanjar esa abominación interna; tal vez  aún se haga memoria de la Constituyente de renombre de 1947, y por supuesto la de 1999 que produjo la actual Constitución Nacional.
Reconocemos que ha habido muchos otros eventos con idénticas características constituyentitas en el devenir de la historia patria, con mayor o menor renombre.
Escuchamos y analizamos el discurso  y propuesta mediante el Decreto presidencial de N. Maduro invocando  el contenido y propósito del artículo 348 de la Carta Magna, que ciertamente le confiere la potestad, en su condición de presidente de la República para iniciar ( que no convocar) a una Asamblea nacional Constituyente; sí, pero los procedimientos subsiguientes los asume el Consejo Nacional Electoral para: establecer las base comiciales, consultar primero, mediante referendo si la población desea  instalar una Asamblea Nacional Constituyente, y de resultar afirmativo desarrollar a partir de allí todas los dispositivos a que haya lugar. Debe respetarse el contenido de las bases comiciales, las cuales serán suficientemente transparentes.
El artículo 347, contiene la condición del Poder Constituyente Originario del pueblo, que concatenado con el 5 de nuestra Carta Magna, reafirman ambos que la soberanía reside intransferiblemente en ese pueblo, como cuerpo electoral; el cual dirá, una vez instalado: qué tipo de Constituyente (¿originaria o derivada?), para qué una Asamblea Constituyente (¿para transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución?).
Parece que la intención sibilina es liquidar a la que ellos alababan como la mejor Constitución del mundo. ¿Acaso buscan borrar la herencia chavista al “matar la Bicha”?; con lo cual, de paso, borrar a la Asamblea Nacional, seguir conculcando derechos, continuar atropellando a la empresa privada y hacerse una estructuración jurídica a la medida madurista para que no inoportune sus designios totalitarios.
Si respetamos al pueblo, en tanto depositario del Poder constituyente originario, estamos obligados a dejar que los ciudadanos escojan y elijan libremente a quienes integrarían una Asamblea Nacional Constituyente, si es el caso.
Sin embargo, en el discurso del supuesto “convocante” (que esconde un ardid tramposo) deja entrever que él y su parcela ideológica se reservarían un caudal importante de integrantes de tal asamblea, por intermedio de consejos de todo tipo, revisados con listas validables. Tal añagaza es inaceptable dentro del constitucionalismo moderno.
La actual crisis que atraviesa nuestro país, precisamente en este momento, no necesita una Asamblea Constituyente, sino aplicar la vigente Constitución en su esencia y principios.



martes, 2 de mayo de 2017



Constituyente madurista: estafa y ardid tramposo
Dr. Abraham Gómez R.
Ex candidato a la Asamblea Nacional Constituyente
por la oposición unida en Delta Amacuro (1999)


La historia de Venezuela puede testimoniar que ha habido en los tramos difíciles procesos constituyentes originarios, abiertos a la participación libre de los ciudadanos, sin sesgos que la manipulen en la conformación ni en los debates. No le tememos a una Constituyente.
Por sólo mencionar cinco grandes momentos de llamado al pueblo para rehacernos como Estado republicano, a través de una Asamblea Nacional Constituyente: 19 de abril de 1810, cuando  declaramos nuestra independencia de España; otro hito bastante marcado se dio una vez separada Venezuela de la Gran Colombia en el año 1830; así también cuando finalizaba la Guerra Federal en 1863 para zanjar esa abominación interna; tal vez  aún se haga memoria de la Constituyente de renombre de 1947, y por supuesto la de 1999 que produjo la actual Constitución Nacional.
Reconocemos que ha habido muchos otros eventos con idénticas características constituyentitas en el devenir de la historia patria, con mayor o menor renombre.
Escuchamos y analizamos el discurso de N. Maduro invocando  el contenido y propósito del artículo 348 de la Carta Magna, que ciertamente le confiere la iniciativa, en su condición de presidente de la República para convocar a una Asamblea nacional Constituyente; sí, pero los procedimientos comiciales los asume el Consejo Nacional Electoral para: consultar primero, mediante referendo si la población desea  instalar una Asamblea Nacional Constituyente, y de resultar afirmativo desarrollar a partir de allí todas los dispositivos a que haya lugar, con las bases electorales suficientemente transparentes: qué tipo de Constituyente ( ¿originaria o derivada?), para qué una Asamblea Constituyente ( ¿para transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución?).
Parece que la intención sibilina es liquidar a la que ellos alababan como la mejor Constitución del mundo. ¿Acaso buscan borrar la herencia chavista al “matar la Bicha”?; con lo cual, de paso, borrar a la Asamblea Nacional y hacerse una estructuración jurídica a la medida madurista: que no inoportune sus designios totalitarios.
Si respetamos al pueblo, en tanto depositario del Poder constituyente originario, estamos obligados a dejar que los ciudadanos escojan y elijan libremente a quienes integrarían una Asamblea Nacional Constituyente, si es el caso.
Sin embargo, en el discurso del supuesto convocante (que esconde un ardid tramposo) deja entrever que él y su parcela ideológica se reservarían un caudal importante de integrantes de tal asamblea. Tal añagaza es inaceptable dentro del constitucionalismo moderno.
La actual crisis que atraviesa nuestro país, precisamente en este momento, no necesita una Asamblea Constituyente, sino aplicar la vigente Constitución en su esencia y principios.



domingo, 30 de abril de 2017



ESTOPA EN LA GARGANTA (I)
         Dr. Abraham Gómez R.
         Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
         abrahamgom@gmail.com

Habíamos pensado que con el derrumbamiento del Muro de Berlín también se hacía posible el descalabro estrepitoso de teorías políticas anacrónicas: comunismos, socialismos de baja ralea, fascismos, totalitarismos, populismos, militarismos, personalismos, absolutismos, estatismos, y todos los ismos que condicionan las libertades humanas.
Tales ideologías, de ingrata recordación, mantuvieron la intención siempre de separar a los seres humanos, en sus sensibilidades y emociones. Fracturar a la gente porque piensan distintos; además con estrategias de indoctrinación buscan, de manera imbécil, ubicar a los ciudadanos forzosamente en posiciones dicotómicas, para desatar luego las riendas a maniqueísmos irreconciliables. Si no estás con el régimen te apartan, descalifican y aborrecen. Aplican hoy en Venezuela la rancia cartilla cubanoide.
En los tiempos que transcurren resulta impensable que alguien (o secta de ineptos facinerosos) por muy osados que sean puedan convocar (tal vez contaminar) a una multitud con sus ideas totalitarias y salir ilesos.  Saben por qué?, porque la cultura democrática del pueblo venezolano no se va a calar estas tropelías de un régimen  que se está cayendo a pedazos, y que sólo lo sostiene las puntas de bayonetas.
Constriñen las libertades en el ejercicio de la educación, de la propiedad privada, de la producción, del comercio, de decisión de movilidad, de la participación social en condición de ciudadanos independientes. Coaccionan, extorsionan y aterrorizan a los medios de comunicación para que no informen.
Todo en nuestro país pretenden sellarlo con los tintes de partido único, oficializado, a cuyo frente se construye la figura de un “jefe absoluto” con poderes ilimitados, siendo él mismo el superior jerárquico de la estructura estatal; aunque su estampa sea la de un “indigente mental”.
 Lo anterior bajo la estricta vigilancia de un cuerpo civil-militar: mezclote de paramilitares y colectivos con una lógica y discurso cuartelario, amenazante; con la finalidad de asegurar la imposición sectaria de una ideología. Cualquier manifestación en contrario pretenden acallarla con represión a mansalva.
Lo que Foucault estudió en la década del setenta como el biopoder hoy en día va haciéndose, en nuestro país más evidente.
La vida y lo viviente constituyen los retos de las luchas políticas en la Venezuela contemporánea.
Ha venido este régimen haciendo uso de los manuales de medios típicos para el control ciudadano: acortamiento de las libertades, abierta o sibilinamente, de expresión, de información, taponar con crudeza y sin escrúpulos bocas y oídos para que no digan, para que no escuchen. Obturar las conciencias.

La realidad desde siempre ha estado llena de contradicciones, plena de complejidades, escurridiza para pretender encerrarla en un sistema socio-político que impone sus propios fetichismos. En el presente tramo epocal la humanidad enarbola un pensamiento plural.

domingo, 23 de abril de 2017



QUIJOTIZACIÓN DE SANCHO O SANCHIFICACIÓN DEL QUIJOTE
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
abrahamgom@gmail.com
Desde siempre toda la producción literaria de Miguel de Cervantes ha suscitado las más prolijas investigaciones; abordadas desde distintos puntos de vista.
Su proyección y admiración universal no tienen precedentes. Por ejemplo, El Quijote ha sido traducido a casi todos los idiomas del mundo; y otro dato interesante, después de la Biblia ha sido el texto más leído de la humanidad, lo cual nos hace sentir orgullosos en nuestra condición de hispanohablantes.
Ha habido una permanente indagación en los intersticios de tan hermosos tejidos discursivos. No sólo en su obra cumbre: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
Permítanme decir, que a lo largo de más cuatrocientos años los críticos han actuado como cirujanos; han hecho todo tipo de disecciones, en tales géneros escriturales, con absoluta minuciosidad.
Saben qué sorprende: que aún consigamos en esos trabajos densos aportes y conclusiones desconocidas y originales.
Me atrevo a aseverar que sólo una obra tan extraordinariamente fecunda en matices es capaz de alentar y sostener tales enjundiosos estudios, imaginaciones y novísimas reinterpretaciones sin agotar su infinito y riquísimo caudal.
Como hombre de su tiempo, Cervantes estuvo al tanto de las corrientes literarias y filosóficas de entonces, algunas de las cuales dejaron huellas en sus creaciones. Así como también se ha dicho que la dual personalidad del manchego Don Miguel se encuentra desdoblada en los dos principales personajes de la citada obra: idealización y pragmatismo. Conflicto permanente entre las fantasías del presunto caballero y la realidad encarnada en el grotesco acompañante.
Diversas corrientes del pensamiento y muchos de los elementos que caracterizan el espíritu renacentista se encuentran concitados en la obra de Cervantes. Con el ligero detalle, que el “Manco de Lepanto” escribe este elogiable y admirado relato satírico y de parodia, para desprestigiar los pedantes libros de caballería, que daban cuenta de grandes empresas de conquistas en aquella época.
Todo buen caballero, a decir de Cervantes, requiere de un fiel escudero.
Y para este relato, El Quijote: iluso, romántico, soñador, visionario, idealista logra contratar a Sancho, a quien describe, como su compañero de luchas, pero que “no tiene mucha sal en la mollera”.
Sancho, con su sentido práctico de las cosas, influido la mayoría de las veces en estas hazañas por el fatalismo; afincado en cada paso por el realismo vital.
Sin embargo, a pesar de su temple rústico y directo para exponer sus pareceres; Sancho sirve de escudero por cuanto El Quijote le ofreció como paga por su servicios hacerlo gobernador de la isla Barataria. Un compromiso ficcionado de El Quijote para que el tosco propietario de Rucio no lo abandone en su enfrentamiento con los molinos de viento.
En sus interminables cabalgatas, de todas maneras, El Quijote y Sancho, cada uno condensa sus propias creencias y prejuicios.
Cervantes construye una pareja inmortal poniendo en contraste la locura idealizadora y la realidad tangible, la cultura y la rusticidad, la ingenuidad y la picardía. Incluso el aspecto físico de ambos presenta esta doblez: la larga y seca figura de Don Quijote montado en su caballo frente a las redondeces y la gordura de Sancho montado en su pobre asno.
Al final, podríamos decir que la locura de El Quijote fue transformando a Sancho; así entonces, su proverbial pragmatismo fue mutando hacia ilusiones o ideas vagas.
Y la conseja conclusiva de El Quijote hacia su sobrina devela que regresa él al mundo de los cuerdos “te recomiendo que nunca hagas pareja con hombre lector de caballerías, porque se desquician".-

lunes, 17 de abril de 2017



Dualidad cervantina:
La quijotización de Sancho o la sanchificación del Quijote
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

Desde siempre toda la producción literaria de Miguel de Cervantes ha suscitado las más prolijas investigaciones; abordadas desde distintos puntos de vista.
Su proyección y admiración universal no tienen precedentes. Por ejemplo, El Quijote ha sido traducido a casi todos los idiomas del mundo; y otro dato interesante, después de la Biblia ha sido el texto más leído de la humanidad, lo cual nos hace sentir orgullosos en nuestra condición de hispanohablantes.
Ha habido una permanente indagación en los intersticios de tan hermosos tejidos discursivos. No sólo en su obra cumbre: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
Permítanme decir, que a lo largo de más cuatrocientos años los críticos han actuado como cirujanos; han hecho todo tipo de disecciones, en tales géneros escriturales, con absoluta minuciosidad.
Saben qué sorprende: que aún consigamos en esos trabajos densos aportes y conclusiones desconocidas y originales.
Me atrevo a aseverar que sólo una obra tan extraordinariamente fecunda en matices es capaz de alentar y sostener tales enjundiosos estudios, imaginaciones y novísimas reinterpretaciones sin agotar su infinito y riquísimo caudal.
Como hombre de su tiempo, Cervantes estuvo al tanto de las corrientes literarias y filosóficas de entonces, algunas de las cuales dejaron huellas en sus creaciones. Así como también se ha dicho que la dual personalidad   del manchego Don Miguel se encuentra desdoblada en los dos principales personajes de la citada obra: idealización y pragmatismo. Conflicto permanente entre las fantasías del presunto caballero y la realidad encarnada en el grotesco acompañante.
Diversas corrientes del pensamiento y muchos de los elementos que caracterizan el espíritu renacentista se encuentran concitados en la obra de Cervantes. Con el ligero detalle, que el “Manco de Lepanto” escribe este elogiable y admirado  relato satírico y de parodia, para  desprestigiar los pedantes libros de caballería, que daban cuenta de  grandes empresas de conquistas en  aquella época.
Todo buen caballero, a decir de Cervantes, requiere de un fiel escudero.
 Y para este relato, El Quijote: iluso, romántico, soñador, visionario, idealista logra contratar a Sancho, a quien describe, como su compañero de luchas, pero que “no tiene mucha sal en la mollera”.
Sancho, con su sentido práctico de las cosas, influido la mayoría de las veces en estas hazañas por el fatalismo; afincado en cada paso por el realismo vital.
Sin embargo, a pesar de su temple rústico y directo para exponer sus pareceres; Sancho sirve de escudero por cuanto El Quijote le ofreció como paga por su servicios hacerlo gobernador de la isla Barataria. Un compromiso ficcionado de El Quijote para que el tosco propietario de Rucio no lo abandone en su enfrentamiento con los molinos de viento.
En sus interminables cabalgatas, de todas maneras, El Quijote y Sancho, cada uno condensa sus propias creencias y prejuicios.
Cervantes construye una pareja inmortal poniendo en contraste la locura idealizadora y la realidad tangible, la cultura y la rusticidad, la ingenuidad y la picardía. Incluso el aspecto físico de ambos presenta esta doblez: la larga y seca figura de Don Quijote montado en su caballo frente a las redondeces y la gordura de Sancho montado en su pobre asno.
Al final, podríamos decir que la locura de El Quijote fue transformando a Sancho; así entonces, su proverbial pragmatismo fue mutando hacia ilusiones o ideas vagas.

Y la conseja conclusiva de El Quijote hacia su sobrina devela que regresa él al mundo de los cuerdos “te recomiendo que nunca hagas pareja con  hombre lector de caballerías, porque se desquician”.

martes, 11 de abril de 2017



 MEMORIA Y OLVIDO
( Dedicado a las personas con Alzheimer )
 ( *) Recopilación intertextual:
  Dr. Abraham Gómez R.

Somos memoria y olvido.
Somos afectos, ternuras entrañables.
Más allá del lenguaje,
 junto a  la comprensión están los sentimientos compartidos.
Malo es vivir sin recordar, como me está ocurriendo;
pero peor es vivir olvidado por todos.
La vida tiene mucho de despedida, de alejamiento.
Por eso cada instante hermoso, yo lo percibo, como un eterno momento.
Yo sigo pensando
que la vida permanece por ahí…
un poco escondida y a la deriva,
un poco loca y un poco niña,
pero siempre viva,
aunque con el corazón deshecho, para algunos,
y para otros la razón vacía.

No me pidan que recuerde cosas,
No traten de hacerme comprender,
 lo que para mí es un triste olvido;
Sí, lo que ya mi mente no alcanza a comprender.
 Así, vivo, intranquilo.
Prefiero que me  dejen estar con ustedes,
Deseo saber que están conmigo.

A veces, me ven triste, ¿verdad?, como lejos, casi perdido.
Todo lo que sé es que los necesito,
No pierdan la paciencia conmigo,
 me basta que me tomen de la mano,
para sentir que están aquí, para sentir un alivio..

No puedo hacer nada con lo que me ocurre,
Aunque trato de ser diferente, no lo logro, no lo consigo.
Por eso les suplico no reclamen, no lloren, no griten,
Que en mi existencia, la de ahora, que en  este mundo  donde vivo
Las cosas se miran tan distintas. Saben por qué..?

Porque hoy la vida me ha enseñado que
no siempre gana el que tiene más
o el que cree saber lo verdadero,
ni el que tiene la razón. Todo eso, importa un bledo.


Gana el que tiene amor,
quien sabe dar,
quien comprende
al que no comprende
quien no se olvida de aquel
que todo olvida.
Yo no sé a dónde van, ustedes,
ni de dónde vienen,
Sólo sé que pasan por mi  limitada mente.
 Pregunto, ¿Será que no me escuchan?
¿Será que no comprenden?

Yo sé que están ahí,
 Aunque pocos   me entienden.
Tal vez porque no me ven,
a lo mejor porque no me sienten.

Yo veo muros que ustedes no miran,
Yo siento cosas que ustedes no sienten,
¿Será que la gente no me ve?
¿Será que mis amigos
no me escuchan?

Les cuento que voy por la calle,
 y las personas están ahí y no me hablan,
Ellas están ahí y no voltean,
Parecen ignorarme;
Tal vez han dejado de creer en mí,
Quizás porque me sienten ausente.
Poco vale que yo me olvide,
Importante es que ustedes no me olviden, porque los necesito.
Lo mejor de mí ya partió
No me abandonen, quédense a mi lado.
Ámenme hasta el fin de mi vida.

    Tucupita, 11 de abril de 2017


(*) Un trabajo de intertextualidad significa una búsqueda de documentos (o parte de éstos), versos de distintos poemas y autores, aportes personales de quien hace todo este amalgamado de frases e imágenes.