domingo, 15 de septiembre de 2019




Guayana Esequiba: ocupación, mas no posesión.
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

En el presente asunto litigioso que tenemos por la Guayana Esequiba, se hace inevadible e inexcusable que afinemos, con suficiente precisión, las palabras que utilicemos para referir todos y cada uno de los elementos concurrentes.

Por las declaraciones que vienen ofreciendo las autoridades gubernamentales de la excolonia británica, en los diversos escenarios internacionales, uno va sacando cuenta, aproximadamente, cuáles estrategias han urdido los coagentes guyaneses en la controversia, tanto a lo interno de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), donde ahora se dirime la contención; como también en procura de acopiar solidaridades.

Conforme al   Derecho Internacional Público los vocablos Ocupación y Posesión adquieren y preservan, con severo énfasis denotativo, sus propias diferencias conceptuales-estructurales. Cada étimo, aquí aludido, está construido, lexicográficamente, para dar cuenta concreta de hechos muy particulares. No caben confusiones.

Resulta inadmisible, en un caso de tanta monta, que la contraparte apele indistintamente a uno u otro término. Y lo hacen con una marcada intención. Lo hacen aviesamente, para tejer manipulaciones, que insistimos en develar y denunciar.

Permítanme una modesta explicación. Todo acto de Posesión lleva implícito factores inescurribles; los cuales confieren a tal hecho características y especificidades; condicionantes exigibles que se describen de la siguiente manera: la Posesión debe ser pacífica, evento público del conocimiento generalizado, de buena fe para argumentar e improtestada. Que nadie vea lesionado su patrimonio.

Si se actúa así, la Posesión queda protegida jurídicamente, y genera la posibilidad para invocar el Principio de Adquisición por Prescripción.

Digamos algo más, la Prescripción permite la consolidación de una situación jurídica por efecto del transcurso del tiempo; convirtiendo decisiones de hecho en formalidad de derecho. Vale señalar, transformar la Posesión continuada en dominio y propiedad.

En el vil despojo que se nos hizo, mediante el írrito y nulo Laudo Arbitral de París, el 03 de octubre de 1899, no se cumplieron ninguno de las consideraciones arriba citadas; por cuanto el Imperio Inglés, en su insoportable arrogancia, arremetió contra todo vestigio del espacio territorial correspondiente a la Capitanía General de Venezuela, creada por Cédula Real de Carlos III, el 08 de septiembre de 1777; documento con el cual el mundo nos llega a conocer como Nación.

Los ingleses desconocieron reiteradamente la propiedad de España en el inmenso territorio delimitado en la margen izquierda del río Esequibo.

Patentizaron vulgares actos de Ocupación, para crear asentamientos poblacionales en la Guayana Esequiba con migraciones forzosas traídas por ellos desde África, Asia y varias partes del mundo, para ocupar. Como también sucedió con la conocida “Cuestión de Pirara”, luego del desacierto del cartógrafo Schomburgk.

El Imperio Inglés, en la oportunidad cuando se requería, nunca presentó el documento a través del cual Los Países Bajos le “vendieron u obsequiaron” las colonia de Berbice, Demerara y Esequibo.

Guyana tampoco posee Justo Título que consignar al respecto. Ya lo hubieran exhibido en la CIJ. Todo se manejó y se sigue haciendo bajo un encriptamiento, que raya en la clandestinidad.
Mucho antes de que se produjera la firma ominosa del Laudo, ya Venezuela había estado levantando su voz de protesta, por todo el desgajamiento que le estaban perpetrando en un séptima parte de su geografía nacional.

Nuestro Libertador teorizó la doctrina del Utis possidetis Juris para proteger a las naciones que venían alcanzando sus independencias; para preservarlas de las acechanzas y voracidad de los ingleses.

De modo que allí jamás ha habido Posesión, en cabal y estricto sentido que otorga el Derecho Internacional Público.

En ese espacio que siempre ha sido nuestro, desde que se suscribió el Tratado Anglo-Holandés el 13 de agosto de 1814, ha habido Ocupación; entendida como la manifestación violenta  para el  control atrabiliario de lo ajeno, bajo continua impronta de ilegalidades y encubierto, con el citado Laudo,  por el manto de la impunidad.




lunes, 9 de septiembre de 2019




Cancillería, estamos esperando que digas algo!

Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua


Un enjambre de empresas transnacionales se ha instalado en la Guayana Esequiba con autorización del gobierno guyanés, contrariando el contenido esencial del Acuerdo de Ginebra de 1966, sin que hayamos leído una nota de protesta o un pronunciamiento de rechazo por parte de quienes conducen la política exterior venezolana.

Consorcios procedentes de países que en el plano político se dicen amigos nuestros; pero sus intereses apuntan al descarado aprovechamiento, como mejor les plazca, de los recursos madereros, acuíferos, mineros, petrolíferos y energéticos en general en nuestra Guayana Esequiba; no únicamente en el área territorial de los 159.500 km2 que nos arrebataron con el Laudo Arbitral de París de 1899; sino además han recibido permisos   para que  esquilmen en el espacio marítimo, en  la proyección atlántica que genera la Zona en Reclamación.

 Recientemente se han incorporado Singapur y Catar en el reparto ominoso.

Los Esequibistas (así nos hemos dado a conocer quienes estudiamos  este asunto litigioso y defendemos esta séptima parte de nuestra geografía) en bastantes ocasiones formulamos las debidas advertencias a las autoridades de la cancillería venezolana, en el sentido de que quedarse callados, cuyo vocablo específico es dar aquiescencias o permisividades; como también expusimos  que   omitir las denuncias oportunas y contundentes, puede llegar a considerarse como silencios cómplices y/o las alabanzas imprudentes e inconvenientes en favor de la contraparte. Una directa interpretación del Principio de Estoppel (ir contra nuestros propios actos).

Ambas manifestaciones: la dejadez de nuestra cancillería para denunciar ante la ONU, por extensión a la Comunidad Internacional; y el “coqueteo” o juego imprudente que procura solidaridades en la  CARICOM, conspiran contra nosotros en los reclamos, que desde hace más de un siglo hemos hecho de la Guayana Esequiba.
A propósito de la venideras elecciones presidenciales, en el mes de noviembre en Guyana; el candidato de la oposición Irfaan Alí del partido del Progreso Popular (seriamente cuestionado por fraude académico), y el aspirante a la reelección David Granger, del Congreso Nacional del Pueblo (CNP), han coincidido en sus respectivos discursos que Guyana es única e indivisible, conformada por sus 10 regiones administrativas, incluida la Zona en Reclamación. Con lo cual mandan al cipote cualquier controversia por ese espacio.

Los candidatos mencionados insisten que en la controversia que sostiene esa nación con Venezuela, no tienen la menor duda que la Corte Internacional de Justicia sentenciará a favor de la excolonia británica; y según ellos, la citada instancia dará por terminado el pleito de la Guayana Esequiba, y decidirá tal contención como cosa juzgada. Creen que en ausencia nuestra, al invocar la No Comparecencia.

Estos términos extravagantes y pendencieros debieron haber tenido repercusión estruendosa, a lo interno de la cancillería Venezolana; pero, al parecer no suscitó nada.

La mudez sepulcral en el MRE de Venezuela continuó tan displicente y campante.

Déjenme decirles a quienes tienen esas responsabilidades por el Estado Venezolano, que en el Derecho Internacional Público los silencios cómplices se pagan, y bien caro.

Los Esequibistas, de las distintas regiones del país que nos ocupamos del trabajo de concienciación, sacamos varias conclusiones al respecto; entre otras, la siguiente: Hay una especie de expresa disposición, de esos funcionarios de la  Cancillería, para hacerse los locos; con complacencias indirectas, con involuntarias permisividades; dejar que los compromisos y responsabilidades les resbalen; como que no fuera una materia de suma trascendencia histórica del Estado venezolano ( no del gobierno, que es otra cosa). Hay una velada actitud para desentenderse.

 Vale tanto, como aquel   viejo adagio griego: sembrar sal entre las piedras. Voltear la mirada.

Todavía nos preguntamos, qué ha hecho la cancillería con un enjundioso estudio documental y cartográfico que recibió el año pasado de parte del investigador Ugo Giuliani, quien estuvo un largo período indagando, en Londres, la base jurídica por la que Venezuela reclama el área en cuestión.

Ese narrativo histórico se suma a la demostración investigacional que en su oportunidad, 1965, hicieron dos eminentes jesuitas venezolanos: Hermann González y Pablo Ojer, en los archivos británicos.


jueves, 5 de septiembre de 2019



No es poca cosa la Pretensión Procesal de Guyana.
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

Luce extemporáneo que nos dediquemos a analizar o seguir discutiendo en cualquier escenario, donde se vislumbre el caso de la Guayana Esequiba, la banalidad de que si el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas tenía o no facultades o competencias para remitir esta contención a la Corte Internacional de Justicia.  Ya lo hizo. Envió el caso, sin mayores dilaciones.

No perdamos más tiempo en discernir la impropiedad del Secretario General de la ONU. Algún día quedarán develados los motivos que tuvo para proceder con tan añagoza manera
 A lo anterior hay que añadirle la complicada manera como quedó redactado el numeral segundo, del artículo IV del Acuerdo de Ginebra, el 17 de febrero de 1966. Veamos esta acotación:  

“..Si dentro de los tres meses siguientes a la recepción del Informe final el Gobierno de Venezuela y el Gobierno de Guyana no hubieren llegado a un acuerdo con respecto la elección de uno de los medios de solución previstos en el Articule 33 de la Carta de las Naciones Unidas, referirán la decisión
sobre los medios de solución a un órgano internacional apropiado que ambos Gobiernos acuerden, o de no llegar a un acuerdo sobre este punto, al Secretario General de las Naciones Unidas. Si los medios así escogidos no conducen a una solución de la controversia, dicho órgano, o como puede ser el caso, el Secretario General de las Naciones Unidas, escogerán otro de los medios estipulados en el Articule 33 de la Carta de las Naciones Unidas, y así sucesivamente, hasta que la controversia haya sido resuelta, o hasta que todos los medios de solución pacifica contemplados en dicho artículo hayan sido agotadas…”

Ante tal galimatías o laberinto textual, qué debemos hacer: continuar con nuestra labor de concienciación, entre los compatriotas venezolanos, que este es un asunto de Estado. Además, que los bastantes reclamos intentados por vías diplomáticas, políticas y jurídicas no se sustentan en caprichos, reacciones intemperantes, desproporcionadas o injustas. No es una malcriadez o terquedad de nuestra parte.

Debemos insistir en las instancias internacionales; trátese o no de la Corte Internacional de Justicia, que poseemos los Justos Títulos que conforman, a su vez, las razones y argumentos   jurídicos, cartográficos y sociohistóricos que nos asisten.

Justo título o documento traslativo que recibió el compatriota Fermín Toro, en nombre de la naciente República de Venezuela, el 30 de marzo de 1845, de manos de la de la delegación que envió la reina Isabel II,  en un acto hermoso, celebrado, en el Puerto de La Guaira.
El citado legajo jurídico asienta en su contenido, para la posteridad, lo siguiente:
            
" Su Majestad Católica, Isabel II,  usando la facultad que le compete por decreto de las Cortes Generales del Reino de 4 de diciembre de 1836, renuncia por sí, sus herederos y sucesores, la soberanía, derechos y acciones que les corresponden sobre el territorio americano conocido bajo el antiguo nombre de Capitanía General de Venezuela, hoy República de Venezuela.
A consecuencia de esta renuncia y cesión, S.M.C. reconoce como nación libre, soberana e independiente a la República de Venezuela compuesta de las provincias y territorios expresados en su Constitución y demás leyes posteriores, a saber: Margarita, Guayana, Cumaná, Barcelona, Caracas, Carabobo, Barquisimeto, Barinas, Apure, Mérida, Trujillo, Coro y Maracaibo y otro cualquier territorios o islas que puedan corresponderle.”

Basta el citado legado histórico para invocar, por honor y en reclamo de justicia, el irrenunciable Principio de Sucesión en la Posesión (que no ocupación) de la Guayana Esequiba.

Dicho, con mayor claridad y precisión: recibimos la titularidad del dueño anterior, de lo que ahora denominamos la Zona en Reclamación; pero que tampoco fue una concesión obsequiosa ni arreglos o tratativas; sino resultado luego de duras batallas hasta alcanzar nuestra independencia.

Tal Principio de Sucesión nos confiere ipso-facto el Dominio Principal y el pleno Derecho de Soberanía sobre esta séptima parte d nuestra geografía nacional,

Guyana en la demanda incoada en la CIJ, en contra de Venezuela, aspira que tales hechos jurídicos sean execrados.  Guyana aspira que la CIJ desestime cualquier documento probatorio de nuestra parte.

Así también, la excolonia británica persigue en el Alto Tribunal de La Haya que  Venezuela admita como cosa juzgada (res judicata) la vil decisión  (generada a partir de manejos políticos-diplomáticos de los imperios ruso e inglés, de entonces) que propició el írrito y nulo Laudo Arbitral de París del 3 de octubre de 1899.

Guyana ha solicitado, expresa y contundentemente, que Venezuela renuncie a su historia y soberanía.







lunes, 2 de septiembre de 2019




¿Por qué golpean a nuestras universidades? (II)

Dr. Abraham Gómez R.                 
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

Con la reciente sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, en contra de nuestras legítimas autoridades universitarias, el régimen    ha retratado a cuerpo entero su autocracia.

Nos golpean por pensar distinto y antagonizar las calamidades provocadas por sus ineptitudes.

En las universidades nos hemos concentrado en el cumplimiento de nuestras altas funciones de producción de conocimientos y de formación de profesionales de las nuevas generaciones.

Apostolado que asumimos desde siempre.
Hace bastantes años hemos escogido el ámbito universitario para nuestro desempeño laboral, por vocación y convicción; porque siempre ha significado un inmenso orgullo convivir en estas “casas que vencen las sombras”.

Nuestra devoción hacia las instituciones de Educación Superior se incrementa cada vez que la Universidad, como espacio humano, se ve en aprietos, amenazadas o en serios atascos; y nos enorgullece que a partir de sus propios esfuerzos, ella misma aflora satisfactorias soluciones.

Cada quien tiene sus propios testimonios de las implacables tentativas en que la Academia Universitaria, y todo cuanto comporta, ha sido vilipendiada y sometida a condiciones ominosas para intentar ponerla de rodillas.

 A los regímenes totalitarios les incomodan las zonas donde se respire absoluta pluralidad, donde haya un disenso fértil.

A los detentadores de los gobiernos de talante militarista les causa escozor cuando la gente en los espacios universitarios piensa con cabeza propia.

A quienes se hacen militantes de regímenes de opresión, persecución y atrocidades les molesta la pluralidad de ideas y posiciones.

La indigencia mental que padecen y exhiben le hacen que vean en cada Docente Universitario un acérrimo enemigo; a alguien a quien hay que combatir; y si no pueden hacerlo doblegar o renegar de sus ideas y principios, lo golpean por sus medios de subsistencia.

El presente régimen en Venezuela acaba de demostrar su talante autocrático, no sólo con la imposición de tablas de salarios y sueldos de miserableza a docentes, administrativos y obreros de las universidades autónomas, experimentales y territoriales sin haberlas discutido con ningún sector gremial representativo. Mucho menos con las respectivas autoridades universitarias.

La pretensión del régimen es ir sometiendo por hambre y   acallando por necesidades de subsistencia a las voces libertarias que claman desde nuestras universidades por un nuevo modelo socio político en Venezuela.

Tal vez con la develada intención de arrodillar al personal de las universidades, a través de la precariedad de sueldos y salarios, desean cercenar La Autonomía Universitaria, la cual es condición indispensable para el desarrollo del Pensamiento Crítico.
El espíritu esencial de nuestra Universidad es seguir diciendo lo que haya que decir sin ataduras. Expresar en alta voz lo que nos dicte la  conciencia.


sábado, 10 de agosto de 2019




      La vuelta al Delta en 89 Julios.
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua.


La cultura Warao (uarao) se ha destacado por su pacificidad. Familias enteras, una especie de nación (en términos socio-antropológicos) buscaron refugios en los intersticios y recovecos de la multitud de los ríos y caños del Delta del Orinoco.

Admitimos, como un hecho incontrovertible, que únicamente los Misioneros Capuchinos lograron   establecer misiones en su territorio, por muy inhóspitos que fueran esos lugares.

Tradicionalmente, nuestros aborígenes vivían, en estos espacios naturales de la recolección de frutas y del múltiple aprovechamiento del moriche.

La agricultura, tal vez, constituyó la primera “estrategia” comunal introducida por los evangelizadores.
Otra actividad, que les confiere suficiente arraigo en un sitio específico es la pesca, mientras que la caza siempre ha sido muy reducida.

Los Capuchinos animaron a la etnia a conformarse en núcleos poblacionales, de cierta consistencia demográfica.

Afinquémonos en lo que ha resultado, también, bastante interesante: su estructura lingüística; que poseen su particular modo de objetivar las cosas, de aprehenderlas y darles significados. No es contradictoria al castellano o español; guardan algunos elementos de entroncamientos filológicos. Ha sido, por milenios, una hermosa cultura, que se expresa, esencialmente, desde la oralidad.

Contrariamente, a la tesis peregrina, que califica a los recursos expresivos de nuestros guaraos, como una derivación dialectal, para comunicarse ese grupo humano; quienes disfrutamos los asuntos idiomáticos, de los actos de habla, reconocemos los enjundiosos trabajos,  de investigación de arqueología social de nuestro Reverendo Julio Lavandero Pérez.

El Padre Julio, toda una vida en estas tierras, nos ha enseñado, a partir de sus indagaciones gramaticales, que el Uarao y el Castellano responden y provienen de sistemas culturales diferentes; no obstante, complementarios entre sí.

El admirado padre Julio, nuestro compañero junto al reconocido escritor deltano José Balza en la Academia Venezolana de la Lengua, nació el 14 de agosto de 1930, en Casar de Periedo, en la Cantabria de entonces. Su vocación para el sacerdocio pudo haber sido estimulado por la condición de disciplinados practicantes del catolicismo de sus padres, Julio y Joaquina, quienes conformaron una prolija familia de 12 hijos.

Sin terminar la carrera sacerdotal, le faltaban, según nos relata, dos años denominados de Elocuencia Sagrada, por urgencia fundacionales vino al Delta, a cumplir su misión pastoral en el recién creado Vicariato de Tucupita.
 Hacía de todo: oficiaba misa, promotor de las fiestas patronales, marinero de las curiaras de la parroquia, enfermero, organista de la Iglesia San José, fundador de varias instituciones escolares, escritor e investigador cultural; en el Concejo Municipal de esta entidad ofreció aclamados recitales de música venezolana, como cantante lírico. Agreguemos a su tesonera labor por la Deltanidad un larguísimo etcétera.
El padre Julio, en amena conversación, nos re-crea una extensa parte de su vida, dedicada, plena y absolutamente al Delta y su gente.
Nos detalla: “Deseo que me recuerden, como un misionero que Dios envió para acá, por intermedio de sus superiores. Yo me entregué a este apostolado con obediencia. Sabes por qué. Porque los que obedecen no se equivocan, si los que mandan lo hacen obedeciendo la Ley de Dios.”

“La vocación es un proceso, que comenzó en mí desde que era niño, y que ha ido creciendo; y como proceso continúa todavía. Pues, aún estoy en ese proceso vocacional. Porque uno es una persona humana, siempre hay amenazas, peligros, tentaciones, luchas…”
“Ya dije, mi vocación viene desde niño, entregada de por vida. Nunca pensé en retirarme; y cuando yo vine al Delta, vine de por vida. He recorrido todos los caños. En todas las comunidades me conocen. He prestado mis servicios como misionero...”
“Toda mi vida me he apoyado en Dios y en mi Fe, y en algunas cosas que he aprendido. Dios es el único guía y destino que tiene uno el misionero. Dios es el compañero continuo en la vida del misionero.

Qué agradable mantener, por escasos minutos, esta exquisito diálogo, con el padre Julio.

Los reconocidos escritores siempre tienen una palabra que los identifica; que adquieren mayor uso en su particular constelación vocabular, que parecen una carta de presentación. Otros vocablos, por el contrario, quedan a un costado, jamás se pronuncian, quedan escurridos, nunca mencionados. En tal sentido   solicitamos, al padre Julio, pensar en la palabra más difícil en su vida, y la que le ha sido, relativamente, más fácil.
Nos expone, con marcada determinación: “La más difícil palabra para pronunciar es la fidelidad. Ser fiel durante toda la vida; y la más fácil, ir por la vida, como los pajaritos., como lo decía y hacía San Francisco.”

Padre, Julio, qué parte de su vida ocupa el Delta.

“En todo mi corazón”





jueves, 8 de agosto de 2019



Ginecocidio: vocablo ya admitido para ser estudiado en la RAE
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
                                                                                                 
Ha resultado una lucha tan apasionada como titánica. Nuestra tarea la calificamos de inagotable, porque todavía falta bastante por hacer para la reivindicación de la mujer, con base en sus propios méritos, en todas partes, en los más disímiles escenarios.

 Justificamos tales afanes, por cuanto aún hay muchísimos odiosos resabios de una “cultura” androcentrista; cuyas lógicas y manifestaciones han buscado siempre imponer a la mujer los modos de ser y pensar.

El Androcentrismo, es decir la pretensión de que sea el varón el eje conductor de todas las importantes decisiones, termina limitando a la mujer a una constreñida trama, sin mayores posibilidades para sus desenvolvimientos, con pleno goce de sus derechos y libertades.

Sin embargo, a lo largo de los últimos decenios, con seguridad, la mujer ha ido desanundando ese entramado de perversión.

Vivir en condiciones patriarcales y de recurrente subestimación vino construyendo en el inconsciente de la mujer un esquema de conducta de obligada aceptación, causándole daño severo a su autoestima.

Luce paradójico que siendo el término Historia, con una mayor inclinación fonética hacia lo femenino (sin entrar en otras disquisiciones); las historias de las mujeres, en la humanidad, habían permanecido ocultas, como avergonzadas de sus antepasados, en situación constante de sometimiento.

En ese sentido, nos hemos atrevido a consignar, para su exhaustivo análisis, una nueva acepción para el aborrecible fenómeno de sociopatología: Ginecocidio, que consiste en el aniquilamiento de la vida de la mujer; aunque que algunos “osados” insisten en calificar de feminicidio o femicidio; ambas definiciones con las que nunca hemos estado de acuerdo; porque a lo interno de estos vocablos se aloja una trampa léxico- semántica que desvaloriza a la mujer en tanto ser humano.

Cumplo con informar que propuse hace quince días y acaba de entrar, para evaluarse,  la palabra Ginecocidio, como nueva acepción. Ha sido admitida en la instancia correspondiente de la Real Academia Española (RAE). Conocimos que se establecen algunas etapas que deben cumplirse, hasta alcanzar (si fuera el caso) algunas modificaciones o supresiones. Aclaramos que las Academias (inclusive la RAE, creada en 1713) no imponen los elementos lingüísticos, sino que procuran mejorar los actos de habla.

Hay un departamento que, primeramente, recibió la sugerencia de Ginecocidio; término con el que aspiramos darle un   cambio en la manera de denominar el detestable hecho contra la mujer. Allí, elogiables lexicólogos le hicieron, a la palabra propuesta, un examen preliminar

Este organismo nos respondió, de la siguiente manera: “La Unidad Interactiva del DRAE se complace en comunicarle que su mensaje acaba de ser recibido. La propuesta o sugerencia que nos envía referente a una voz o acepción del Diccionario de la lengua española será estudiada y valorada para su posible inclusión en la vigésima cuarta edición. Le damos las gracias por escribirnos y aprovechamos la ocasión para hacerle llegar nuestra consideración más distinguida
Miremos este otro elemento a considerar, que nos estimula a continuar con esta faena apasionada: hoy en día, el arraigo y la fuerza del pensamiento y acción de las mujeres en todas las disciplinas científicas, en filosofía, en deportes; digamos, en cualquier desempeño laboral, por muy complejo que se presente, son tan grandes, que ya se reconoce la extraordinaria dimensión que ellas confieren para la cabal interpretación del mundo y de la vida.

 ¡Cuánta alegría e identificación con el triunfo de las mujeres en el presente tramo epocal...!

 Las mujeres vienen formulando densas propuestas de Filosofía Política, que están siendo discutidas, en tanto referentes obligatorios, en las universidades, en los Parlamentos Occidentales y demás escenarios internacionales.

Quienes nos identificamos con las nobles causas de las mujeres, desde diversas ámbitos estamos emprendiendo inmensas cruzadas para que ellas adquieran   cabal reivindicación en la sociedad.

Nos ocupamos, particularmente, de conseguir un vocablo que refiera, con la mayor exactitud a los crímenes atroces que contra ellas se cometen, y que la mayoría de las veces, algunos medios o en conversaciones corrientes, se quiere disimular su significación, etiquetándolo de femicidio o feminicidio. Entendamos que no liquidan al género; están matando a la mujer, al ser humano.

Más adelante, en su escrito la RAE nos advierte que: “es requisito fundamental para el mantenimiento y la inclusión de voces que corresponden a las distintas áreas y países de habla hispánica, que su empleo actual esté suficientemente documentado en textos, preferentemente de los corpus de la RAE, que deben abarcar, además, un periodo de tiempo de al menos seis o siete años, pues de otro modo, podrían reflejar un uso pasajero. Por tanto, para la incorporación o enmienda de una palabra o acepción al Diccionario es necesario testimoniar su uso según hemos relatado anteriormente. Si dispone de textos suficientes con los que podamos iniciar los trámites para posibles adiciones o enmiendas, puede mandarlos…”

Me señalan que debe dársele al vocablo propuesto: Ginecocidio, suficiente frecuencia de uso.

Reiteramos nuestra aseveración, permanente, en cuanto a que el acceso pleno y en condiciones de igualdad sobre todo a la educación es un requisito fundamental para la potenciación de la Mujer, y es un instrumento excelso para alcanzar los objetivos de equidad, desarrollo y paz. Hoy se reconoce que la educación es un derecho humano y un vector societal indispensable para el progreso económico, social, político y cultural.


viernes, 2 de agosto de 2019





        Y ahora se suma Qatar.
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

Nuestra lucha, como Esequibistas, ha sido indetenible e incansable.  Las actividades que, por años, hemos desplegado en todas partes, para fundamentar el reclamo de Venezuela sobre la Guayana Esequiba adquieren carácter de recurrentes e inagotables.

Reconocemos el elogiable trabajo, en idéntico sentido, de la Academia Venezolana de las Ciencias Políticas y Sociales; de la Comisión Especial de Defensa del Esequibo de la Asamblea Nacional; de las diversas Fundaciones y Organismos No Gubernamentales que priorizan en sus agendas de trabajo este tema-tópico que debe concitar la opinión unificada y la solidaridad de todo el país.

Extendemos, permanentemente, nuestra palabra de estímulo para las Fundaciones: Venezuela Esequiba, Amigos del Esequibo; para el Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela; así también la ONG, Mi mapa de Venezuela; para el Movimiento Nacional al Rescate del Esequibo, el Observatorio Regional de Educación Universitaria ( OBREU-Delta Amacuro), en fin para quienes asumen, individual o institucionalmente, como asunto propio y digno esta lid reivindicadora de la séptima parte de nuestra geografía nacional, que nos fue vilmente arrebatada, mediante el ardid tramposo del Laudo Arbitral de París, del 3 de octubre de 1899; sentencia que siempre hemos  considerado nulo e írrito.

Constancias expresas hemos dejado, de manera reiterada, en los medios, en las conferencias en las universidades y otros entes, de sucesivas advertencias a las autoridades de la Cancillería venezolana; con la severa advertencia:  quedarse callados, sin hacer las denuncias oportunas y contundentes; o permitir que los gobiernos guyaneses dieran ( y sigan dando) concesiones a empresas transnacionales para la exploración, explotación y comercialización de los vastos recursos que tiene la Guayana Esequiba, en el territorio y en su proyección atlántica; todas estas omisiones conspiran contra nosotros en los reclamos que históricamente hemos hecho de esa zona. Se puede llegar a interpretar como desistimiento de nuestra causa.

Conforme al Derecho Internacional Público, se paga bastante caro si se guarda silencio (Principio de Aquiescencia) ante hechos arbitrarios, agresivos u ofensivos de un Estado frente a otro.


El País está consciente que entre los Esequibistas nos comunicamos las inquietudes al respecto. Aflora en  nosotros una común y compartida inquietud, que se manifiesta en interrogantes del tipo: por qué quienes tienen las competencias en materia de Relaciones Exteriores; particularmente en lo atinente a la Guayana Esequiba, no convocan a las mejores capacidades de compatriotas, densamente formados, para diseñar las expeditas estrategias tanto para discernir, por la vía del forum prorogatum, en la Corte Internacional de Justicia o apelando a la No Comparecencia. Para ambas determinaciones se requiere una Nación unida.

Nos llama la atención que siendo, como lo volvemos a mencionar, un asunto de Estado haya tanta opacidad y displicencia por parte de quienes manejan la Política Exterior en nuestro país.
No es poca cosa la Pretensión Procesal de Guyana; y detrás de ellos, incontables empresas transnacionales en una lúdica de intereses de múltiples aristas.

Mientras tanto, el gobierno actual de la excolonia británica continúa entregando concesiones, a diestra y siniestra, a las empresas transnacionales para que se instalen en la Zona de Reclamación o en su proyección marítima.

Esta semana, una empresa qatarí recibió la permisividad del presidente David Granger para incorporarse a las labores de explotación, ilegal y abusivamente, de nuestros recursos, contrariando el contenido del Acuerdo de Ginebra de 1966.