martes, 28 de junio de 2016



Educación: esencia del disenso fértil
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
abrahamgom@gmail.com

Desde siempre, la  humanidad ha reconocido y valorado a la educación como una necesidad intrínseca y natural de los seres humanos.
Ha sido suficientemente estudiado que la educación  constituye un exquisito fenómeno subjetivo y social que se posibilita únicamente entre humanos. El resto de los animales se adiestran, es decir: responden y  se hacen sumisos a los designios de la diestra de alguien.
La educabilidad adquiere  pleno sentido sólo entre humanos; porque si nos educamos abrimos nuestras mentes; motivamos, promovemos y alentamos las conciencias individuales y societal.
Para crear y recrear conocimientos la educación comporta un aliado exquisito; además, define con absoluta determinación nuestro modo de ser, de aprehender la realidad, de buscarle explicaciones a la vida en tanto múltiple  rizoma existencial. Luce un discernimiento filosófico, cierto, pero así exactamente es.
Van aparejadas la educación y la libertad, son dimensiones siamesas;  sin la menor posibilidad de separación, porque una y otra se requieren, se necesitan, se complementan vitalmente.
 Un proceso educativo sin libertad vendría a ser poco menos que una aberración.
A lo primero que le echan mano los regímenes totalitarios, con intención de reproducirse, es  a la educación; poniendo como excusas las manoseadas reformas, que no lo son.
Determinantemente, todo proceso de enseñanza-aprendizaje debe observar como base sustentadora la Libertad de  ser, pensar,  decir y actuar. Lo contrario es adoctrinamiento (indoctrinación), contaminación ideologizante.
Las sociedades modernas abominan de las formas dogmáticas propias de algunas estructuras políticas-partidistas, que privilegian y exigen de sus conmilitones  conductas inmutables. Les imponen predisposiciones a  callar, a volverse una nadería; a cerrarse  ante las evidentes realidades. Llegan incluso, quienes así se comportan, a socializar idioteces.
Los practicantes  de los totalitarismos aspiran hacer pasar sus conceptos, construidos con añagazas, como grandes verdades. Y de lo que se trata es de tramposas categorías, irrespondidas, vueltas prescripciones que se imponen y asfixian.
Los exégetas de los totalitarismos quienes dicen pensar la educación han utilizado el ardid que para estos casos teoriza el filósofo de Eslovenia, Slavoj Zizek “hay que hacer pasar la  experiencia ideológica, pero que nunca parezca como ideología, que concurra con un fuerte sentido simbólico. Que la ideología siga allí operante. Que todo esté mediado por la política, por la ideología, hasta la Ciencia que aspira ser impoluta”

Qué nos queda por decir..? Que con ese ímpetu depredador, poco les importa  arremeter contra todo vestigio de Democracia; de atropellar de cualquier forma y en todo momento algún asomo de ideas antagónicas a sus despropósitos.
Aspiran al aniquilamiento progresivo de las Universidades (no es una ingenuidad de su parte), vulnerar el espíritu natural de las contradicciones humanas,  acabar con la autonomía y las libertades de los espacios que generan y legitiman conocimientos.

Intentan poner de rodillas a La universidad donde aflora el pensamiento plural y el intercambio de valores; precisamente la dimensión axiológica de los seres humanos: la Libertad, entre otros,  exaltado como valor primigenio. 

lunes, 20 de junio de 2016







Academia Venezolana de la Lengua
Correspondiente de la Real Española

La Academia Venezolana de la Lengua ante la agresión a las tumbas de don Rómulo Gallegos y su esposa

La Academia Venezolana de la Lengua deplora profundamente y condena de manera absoluta el vandalismo sufrido por las tumbas de don Rómulo Gallegos y su esposa doña Teotiste Arocha de Gallegos, en el Cementerio General del Sur (Caracas).

Presidente constitucional de la República en 1948, ministro de Instrucción Pública en 1936, parlamentario, dirigente político y, sobre todo, notable escritor y uno de los más excelsos narradores del país, cuyas novelas constituyen hitos emblemáticos de nuestra literatura, don Rómulo Gallegos fue un incansable luchador por la democracia y la libertad y numerario de esta corporación, electo para ocupar el sillón letra O aunque no alcanzó a incorporarse.

Ante estos hechos quizá resulte paradójico y aleccionador, tristemente aleccionador, el hecho de que el maestro Gallegos se negara a traer a Venezuela los restos de su esposa, fallecida durante el exilio en México, hasta que no cesara el gobierno despótico que lo había derrocado el 24 de noviembre de 1948, y se iniciara una época democrática, de seguridad y paz social. 47 años después de su fallecimiento, ocurrido el 05 de abril de 1969, las tumbas del gran escritor, que debería reposar en el Panteón Nacional, y de su esposa son violentadas en medio de una situación cada vez más alarmante, en la que la seguridad ciudadana -incluida la de los camposantos- se ve afectada por un creciente vandalismo y una fuerte pérdida de valores.

La Academia Venezolana de la Lengua repudia la deshonra al panteón de la familia Gallegos y exhorta a las autoridades no solo a establecer las responsabilidades del caso a la brevedad posible sino a garantizar la seguridad de todos los ciudadanos en cualquier espacio, incluidos los camposantos como lugares sagrados.

La tradición y las tradiciones son parte esencial de la vida del país, su fermento. Don Rómulo Gallegos constituye un innegable patrimonio literario, educativo y político para todos los países de lengua española. Que irreverencias como esta no se repitan.

En Caracas, a los 15 días del mes de junio de 2016



viernes, 17 de junio de 2016



MILITARISMO  CHAPUCERO                                          
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua
Abrahamgom@gmail.com

Si nos atuviéramos nada más que a la retórica vacía  que a cada rato escuchamos de los propagandistas de este esperpento sociopolítico que ellos llaman revolución, no habría motivos para temer. Por cuanto, así como son incongruentes con la supuesta ideología que propalan, del mismo modo transpiran insustancialidad en las consignas que vocean.
 Un día se les antoja elevar proclamas altisonantes para acabar con todo lo que signifique pasado —cuarta república, según sus pretensiones--- sin tener la menor noción de la verdadera  estructuración histórica republicana de nuestro país. Al día siguiente apuntan en sentido contrario.
No hay en los incitadores de este “socialismo del siglo XXI” suficientes asideros teóricos que le den plataforma a lo que dicen;  mucho menos un apreciable piso metódico que fortalezca el discurso con el cual aspiran convencer. Se les abren las costuras de las engañifas por donde quiera.
El mayor señuelo o gancho para pescar incautos, es en sí mismo una aberración. Poner, con coacción y coerción, a una militancia clientelar a repetir “ Viviremos y Venceremos”, “Chávez vive, la lucha sigue”, trae a la  memoria con ingrata recordación “patria o muerte” del totalitario régimen cubano: consigna que se  expresa aún en cualquier acto oficial o privado en esa isla antillana con la finalidad de reforzar la indoctrinación;  pero al propio tiempo, los “sapos cooperantes” están pendientes de quien calla para mandarlo sumariamente a la picota.
Exactamente, tales estrategias de contaminación política han introducido en los cuarteles venezolanos, con la sumisa complacencia de la superioridad castrense.
 La fuerza armada venezolana ha devenido en un vergüenza nacional, En todo caso, a la oficialidad lo que les interesa es seguir usufructuando las prebendas y canonjías que se provee por y  a través de medios e instrumentos nada lícitos.
Cuando los  militares venezolanos balbucean, como autómatas: “patria, socialismo o muerte”, “las fuerzas armadas son socialistas, antiimperialistas y profundamente chavistas” contrarían el espíritu, propósito y razón de nuestra Constitución Nacional en su artículo 328 que a la letra señala:
 “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y con la ley. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación. La Fuerza Armada Nacional está integrada por el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, que funcionan de manera integral dentro del marco de su competencia para el cumplimiento de su misión, con un régimen de seguridad social integral propio, según lo establezca su respectiva ley orgánica”.

Estamos seguros que una vez que este tormento orgiástico sea derrocado los militares tendrán que responder ante la justicia por  las múltiples tropelías cometidas, desatadas y los silencios cómplices.
 Lo menos indicado, para la construcción de un “hombre nuevo” es la destrucción y el aniquilamiento de quienes piensan contrariamente.
 Ya es bastante conocido que desde los cuarteles venezolanos, dirigidos coactivamente por cubanos, han decretado para la  ciudadanía venezolana un pensamiento único, adocenado, acrítico e inflexible. Alguna voz  en vía contraria debe acallarse y destruirse.

Los seres humanos resisten las tentaciones y padecimientos de los regímenes totalitarios, militaristas. Es característica innata del ser humano  soportar con estoicismo las pretensiones de militarotes que pretenden constreñir el desarrollo de la personalidad individual.

 Los militarotes siempre han temido a las explosivas manifestaciones de los pueblos enardecidos.-

viernes, 3 de junio de 2016





Disfraz de los débiles
  Dr. Abraham Gómez R.
  Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua


Sin la menor duda, alguien que  sufre de irrefrenable desequilibrio en su autoestima definitivamente requiere con carácter de urgencia de asistencia facultativa. Un individuo  con suficiente fuerza, sobretodo si lo hace desde las prerrogativas del poder, que viva en plan de permanente ataque a sus conciudadanos, que lastima a los demás por gusto y para insuflar su pobrísimo ego, nos devela la premisa de su estropeada psiquis. La persona de quien estamos describiendo tales características es un enfermo. Que se siente rechazado, pero que impone a sus adláteres sumisión, genuflexión y miedo. No es mera coincidencia que ese sujeto en su creencia de  asumir la condición  de dirigente del mundo arrastra en su perturbada personalidad una tríada, para nada envidiada: megalomanía aliñada con paranoia (por su cuestionable nacionalidad) y ambas partes coligadas con narcisismo. Ese sicópata cada día amanece convencido que el universo gira en torno a él y sus designios. Necesita sin demoras constantemente dosis de superioridad,  brillo e idealización de sus “gestas e ilusas épicas”. Ha quedado demostrado en recientes estudios que un complejo de superioridad pesquisado en alguien no es más que la armadura que cubre lo que la gente desea tapar, que se  odia a sí mismo. Que se rechaza y por lo tanto inventa cosas para tratar de ser “alguien diferente”. Le aterra perder el control absoluto de todo y sobre todos. Lucha por figurar como centro; y aunque en su cara y palabras refiera algún  asomo de seriedad es sólo eso una fachada, porque en el fondo mantiene una reacción anticipada a sufrir de discriminaciones. Para decirlo con las teorías del psicólogo clínico Adler “si indagamos en un complejo de superioridad y estudiamos su continuidad, siempre H NG Bpodremos encontrar un complejo de inferioridad más o menos encubierto…por medio de este proceso de huida y evasión, mantienen un sentimiento de ser mucho más fuertes y listos de lo que en realidad son…”.Todo este relato viene a propósito de la vergonzosa declaración, rayana en sus propios deseos, del indigente mental que gobierna nuestro país  “tendrán prioridad para recibir alimentos los censados en las UBCh”. Dicha como sentencia lapidaria se  hace equiparable con los pronunciamientos hitlerianos de exclusión y arrogancia  "Para qué imitar la basura de los demás, si de mí brota la perfección". La nacionalidad de la que disfrutamos, con inmenso orgullo constituye un producto cultural, originado en las cualidades concurrentes por haber nacido en esta hermosa nación. Nos hemos erigido como un único pueblo con nuestra historia plena de gestos libertarios y con nuestras sensibilidades. Adquiere entonces nuestra nacionalidad, conforme al constitucionalismo  moderno que nos damos,  la condición de inarrebatable. Sospechamos la intención de conducir hacia la “nuda vida” a quienes no compartimos las satrapías que propicia el oficialismo y  padece el país. Suficientes antecedentes hay en cuanto a la utilización de la nuda vida, en tanto figura jurídico-política, a través de la cual   quedaba despojado el adversario-enemigo de cualquier personalidad civil. Había un sistemático conculcamiento de los derechos civiles  para quienes se resistieran dentro y fuera de los campos de concentración. Los propaladores del actual régimen asoman la posibilidad de  apelar, sin remordimientos, a la nuda vida para dejar a una considerable parte de  la población venezolana desprovista de alguna cualificación civil, consecuentemente sus vidas valdrán poco menos que nada. Sin embargo, diremos siempre con bastante insistencia que la  identidad que tenemos, en esta colectividad que hemos construido a pulso cada día, no es un simple dato natural, ni un préstamo cancelable a algún  delirante civil-militaroide. La nacionalidad con la que vivimos y por la existimos los venezolanos, sin distinción, emerge y enerva a partir de nuestra consistencia socio- histórica. En un reciente texto denominado “Los enemigos íntimos de la democracia” Tzvetan Todorov, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, un ensayo en el que denuncia las tres amenazas más graves que a su juicio afrontan las democracias occidentales. Aprovecha para  revisitar lo que ha sido siempre su tesis superior. Reafirmamos con èl en que todos tenemos necesidad de ver confirmado el sentimiento de nuestra existencia y que, según el filósofo búlgaro, el medio más fácil para hacerlo es el de reconocernos en una identidad colectiva.

lunes, 23 de mayo de 2016



 -- Pero en deuda histórica con Venezuela--
   50 años de la  Independencia de Guyana

Tucupita. (Especial).- Este venidero 26 de mayo la población guyanesa celebrará  lo que ellos consideran como su fecha histórica más importante: la independencia lograda luego de haber sido por muchos años  una colonia británica. “Nosotros seguimos viendo con tristeza y profunda indignación la pasividad de los entes competentes  y de muchos sectores de la sociedad venezolana; y en las pocas reacciones del gobierno observamos  lamentables torpezas. Da la impresión que hay un juego perverso o ineptitudes entre quienes dirigen la política exterior venezolana. No han enseriado la situación de invasión descarada que ha hecho Guyana en la propia plataforma continental por el estado Delta Amacuro y en la Zona en Reclamación”. Luego expone el Dr. Abraham Gómez “Toda colonia tiene derecho a constituirse, conforme al Derecho Internacional Público, en un Estado-Nación, pero sin cabalgar con deudas históricas en asuntos de soberanía, como  en este caso donde nos arrebataron este territorio y después lo solaparon con raras tratativas para constituirse en república. Sin embargo no ha habido un comunicado contundente, de reivindicación con nuestra  Guayana Esequiba.  Qué hay por debajo de la mesa”. El Dr. Gómez, quien ha visitado la Isla de Anacoco: San Martín de Turumban (Venezuela) y Etereiban (Guyana) para efectos de estudios académicos, mantiene en esta denuncia “Guyana ha dicho que con el Laudo Arbitral de París de 1899 ya este espacio geográfico, entregado a ellos de manera nula e írritamente, es cosa juzgada. Además, recientemente el gobierno guyanés de Granger recibió el respaldo del Comisionado del Reino Unido en Guyana, de la Commonwealth, del Caricom y del pasado gobierno brasileño. “Da la impresión, continúa exponiendo Gómez, que hay complicidades escondidas, juegos extraños entre algunos gobiernos para permitir a la Exxon-mobil, La Shell, La Anadarko, el consorcio chino Shi Ban Lin y muchas otras empresas la explotación a diestra y siniestra de los recursos petrolíferos, madereros, energéticos, acuícolas, piscícolas etc. Explotación y comercialización de bastantes rubros del mar y de la tierra en provecho de los guyaneses quienes venden, por ejemplo, arroz a Surinam y ésta lo revende a Venezuela. Las transnacionales tienen años operando en los  yacimientos correspondientes a los bloques Stabreak, Roraima, Pomaroon, Hess, SC. Minerals, CNOOC (por cierto, empresa de China). “Debo enfatizar que la explotación petrolera, en provecho de Guyana la están haciendo en nuestras propias narices, no sólo en el Mar Territorial que genera la Zona de reclamación del Esequibo, que es otra cosa, sino en el espacio que pertenece a nuestra demarcación territorial que no está en discusión. Es decir de Punta de Playa para acá.”
“Debo manifestar--- sigue exponiendo el conocido profesor Abraham Gómez cuya tesis doctoral es precisamente sobre fronteras-- a quienes detentan este régimen, que se dice nacionalista, un conocido principio aplicado siempre: en el Derecho Internacional Público, los silencios de los Estados que son vulnerados en su territorialidad propician derechos en los Estados que se imponen. Es decir que si usted calla lo que le están haciendo es porque está otorgando. Luego no tiene moral ni argumentos para reclamar. Técnicamente se conoce como Aquiescencia, y si después usted sale alabando el trabajo de la parte en litigio, elogiando constantemente como lo han hecho los voceros oficialistas, se le aplica la figura de Estoppel; y cualquier reclamo en la ONU se cae. Se vicia.”
“La excanciller guyanesa mandó, hace poco, al Acuerdo de Ginebra al cipote. El actual canciller ha dicho que de esa zona ni una grama es venezolana. El Acuerdo de Ginebra de 1966 es  el único documento del cual asirnos para señalar en las instancias internacionales respectivas que fuimos despojados de 159.500 kilómetros cuadrados, en el írrito y nulo Laudo Arbitral de París de 1899”.
“La historia --enfatizó Gómez—les cobrará esta omisión permisiva a los revolucionarios de pacotilla que no han tenido la disposición para defender nuestra soberanía, y se han arrastrado, militares incluidos, a la estrategia que está jugando Cuba en estos asuntos.”. Concluyó.


viernes, 13 de mayo de 2016



 SIEMPRE CIUDADANOS, JAMÁS SÚBDITOS.
   
Dr. Abraham Gómez R.
Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua

Las sociedades avanzan o retrogradan según como piensen los ciudadanos que la componen. Así como manifiesten éstos también su modo de ser generan y difunden la cultura.
 La edad de piedra no se acabó porque se agotaron las piedras sino porque quienes vivieron en esas sociedades sintieron el impulso arrollador de progresar.
 Hoy con el inmenso caudal de tecnologización a quién se le ocurriría regresar a la época cavernaria, porque a la época del trueque parecía que no volveríamos y ya regresamos triste y vergonzosamente.
Los seres humanos tenemos un destino inexorable: estamos obligados a vivir juntos. A muchos les resulta complicado con-vivir, cuya acepción vendría a significar “tejerse a la piel del otro”.
 Con-vivir comporta mucha más admiración que llenar de personas un espacio territorial o asentar a una considerable porción de gente en un lugar determinado para que satisfaga, conforme a las circunstancias, sus necesidades existenciales.
Admitamos que somos seres humanos con nuestros instintos y aprendizajes. Que estamos obligados  a compartir. Com-partir para reencontrar en un crisol lo que en realidad sabemos con anticipación es diverso.  Qué debemos Com-partir. Compartir espacios, motivaciones, emociones, sensibilidades, valores, conocimientos, normas. Cuando hacemos nuestro el principio y la condición de educabilidad, en procura de una sociedad vivible, trazamos reglas y cuidamos los desempeños porque todos los entes colectivos son seres vivos, por tanto propensos a sufrir enfermedades, a padecer de alguna sociopatología. El  cuerpo social también se  enferma.
Tal vez sea la cultura el vector de mayor importancia que nos vincula como sociedad: la cultura en tanto expresión humana con sus mitos y ritos que  a veces por son cuestionados. La cultura generadora permanente de diferenciadoras posiciones ideológicas y de tensiones y pulsiones. En fin,  todo este andamiaje nos confiere idiosincrasia y (a lo mejor) suficiente piso identitario.
Con escasa seriedad algunos sostienen que nada tiene que ver el  hombre político (el antrophos zoon politikon) con el hombre pensante (el  antrophos zoon logos echon). Es decir que una cosa es arreglar los asuntos de desenvolvimientos en la polis y otra muy distinta consiste en reflexionar.
 Consideramos que tal tesis carece de algún asidero. Veamos por qué. Si la razón (logos) sirve de asiento a la polis, y  en ésta a su vez descansa el modo de pensar, cómo puede una parte del cuerpo social reñirse con la otra y marcarle distancia. Dicho de otra manera: pensamos de acuerdo con “nuestro-mundo-de-vida” y éste último fija nuestras ideas. Razón y polis se reenvían permanentemente.
Algunos otros detalles para seguirle entrando a esto: hoy, cuando en el mundo entero se reconocen y  constitucionalizan los Derechos Humanos como prerrogativas y principios de aceptación universal de las personas, que garantizan jurídicamente su dignidad en su dimensión individual, social, material y espiritual frente al Estado, a quién se le antojaría replicar las ideas de Hobbes, del siglo XVII, quien sostenía que la soberanía de los seres humanos, por   no alcanzar nunca la suficiente madurez, estaban obligados a delegarla indefinidamente en un ente jurídico-político llamado Estado para que tutelara los comportamientos sociales y evitar que “el hombre sea el lobo del hombre”.

 A veces tenemos más preocupación por arreglar los problemas de las urbes (asientos físicos-patrimoniales de las ciudades), desde lo cual asumimos una especie de pacto de urbanidad, un trato anónimo, impersonal, distante, consuetudinario. Mientras que la condición de ciudadanos, originada en las cívitas, se genera cuando asumimos concientemente la civilidad al intercambiar modos de ser. Cuando damos manifestaciones afectivas, demostraciones de pertenecer y querer tal socialidad, y en consecuencia obtener los debidos reconocimientos por parte de la comunidad natural. Debemos saber leer los signos sociales de nuestra cívita.

lunes, 18 de abril de 2016



ECOLOGÍA ABERRANTE DEL MILITARISMO

Dr. Abraham Gómez R.

Hasta algunos años resultaba impensable que podría desatarse en nuestro país los mecanismos sostenedores de los regímenes totalitarios, cuya mayor esencia viene dada por la  descarada y siempre abominada pretensión de concentrar y controlar lo más  mínimos designios de los seres humanos. A esto lo categorizó Foucault como el biopoder.
No en vano las raíces filológicas que entroncan los vocablos ejército y ejercicio arrastran idénticas procedencia: poner en movimiento, no dejar descansar, hacer trabajar sin respiro, agobiar, forzar hasta la extenuación.
 La pretensión más actualizada es la inmerecida exaltación del militarismo en los centros educativos, con sibilina intención de indoctrinación: a través de poemas, canciones, ensayos y obras teatrales, la fuerza armada nacional  tratará de ideologizar a la nueva generación de venezolanos. El Ministerio de la Defensa y el Comando Estratégico Operacional de la FANB enviaron a toda la estructura militar el instructivo N.  Ceofanb 001-16, contentivo de 20 páginas, en el que se les ordena realizar la campaña motivacional El Valiente Soldado Bolivariano.
 Si ya soportábamos la condición vergonzosa, con sello institucionalizado, de ver a militares mediocres ocupar los distintos ámbitos naturales de la sociedad civil, súmese desde ya este nueva hecho deleznable.
 En cada ente de la administración pública, como caricatura de gerente de algo, hay un militar para cumplir (¿?) las funciones que ha aprendido: perseguir con miradas escrutadoras, informar a sus superiores, someter y obstruir cuando algún procedimiento sobrepase su capacidad interpretativa. Por tal camino pronto tendremos un trastocamiento de civilización de los valores cívicos: las costumbres de los  naturales intercambios, las sensibilidades que nos vinculan a los otros, de los elementos culturales pertenecientes a los ciudadanos que los hacen compartibles en sus legítimos espacios. Si la cosa sigue como va pronto hablaremos de cibilización (con b larga-bilabial), que al colocar la palabra en el campo léxico de cibus engendra en los sustentadores del poder el capricho de cebar, engordar a la población (no precisamente de alimentos sino de desquiciamientos militaroides) para avivar su animalidad, al tiempo que  practican  los ensañamientos para quienes osen desmandarse del orden impuesto.
No por ingenuidad o casualidad al frente de la mayoría de los  ministerios de la administración pública conseguimos militares venezolanos y cubanos, con pobrísima formación universitaria para regir tales designios. Mayor desprecio a los sustantivos principios de la civilidad, de la ciudadanización no puede haber.
 En un régimen militarista no hay dialógica, menos discernimientos, confrontación intrínseca de ideas, de búsqueda de síntesis superadoras producto del esfuerzo conjunto.
El régimen militarista que flagela y acogota a nuestro país han venido conculcando los espacios para dirimir. Sólo auspician y promueven desde la oficialidad los foros de “los espejos”, (pero bastante lejos de la tesis de Lacan) donde los epígonos del militarismo se regustan de lo que ellos mismos dicen y oyen, sin que nadie  se atreva a desbocarse en sentido contrario. El TSJ se ha convertido en un redil obediente y sumiso. Y pensar que a quienes tuvimos hasta ayer como serios intelectuales, con una densa formación académica han devenido en  exégetas de las satrapias de hoy. Hay una indisimulada disposición  desde todas las esferas oficiales a  improntar con sesgos militaristas los diferentes modos de ser de la civilidad venezolana; a imponerle un tono marcial a cada cosa.
Los ideólogos del régimen vienen construyendo una gramática para intentar mencionar con otros signos lo que ya conoce la humanidad,  porque ha padecido sus atrocidades.
Los militarismos, sean de izquierda o derecha, desembocan en las peores calamidades por cuanto, como acto reflejo, su fin último es eliminar a los oponentes. La intención es darle rienda suelta a la consumación de las hostilidades. Privilegian un reclamo instintivo de territorialidad.  Para ellos se hace obligante expulsar al otro. Al militarismo los antagonistas les resultan  incómodos y  execrables porque en la obtusa mentalidad de tropa no  hay posibilidad para valorar la cohabitación con los contrarios.

En los sistemas auténticamente democráticos la esencia es la tolerancia, sin en el mínimo rasgo cuartelario. Las victorias que afloran en la Democracia se asumen pro-indiviso, por eso son hermosas, porque corresponden a todos, porque fue el resultado a partir de un disenso fértil.